En algunos deportes de equipo y tantos, siempre ha existido un debate que enfrenta a la buena defensa como el mejor ataque, o al mejor ataque como una buena defensa. Todo depende del cristal con que se mire, y en esa discusión se encontró como punto intermedio el Unami el sábado ante el Leganés; en el primer partido de esta temporada 2012-2013, que se presenta complicada para las azules.
Las de Carmen Escribano, conscientes del aumento de calidad en una plantilla ya de por sí considerablemente buena, saltaron a la pista del pabellón de La Fortuna planteando una primera parte basada en una defensa cerrada en media cancha. Y tan bien hicieron las azules su trabajo, que, pese a la posesión exagerada del Leganés, –que si antes tenía un cinco titular de confianza ahora también tiene un banquillo que asusta– lograron desviar y ralentizar cada uno de los ataques de las madrileñas. En ocasiones, las locales se llegaron a desesperar viendo cómo, unas veces por el gran trabajo azul en defensa y otras por la actuación de Estela en la portería, abrir el marcador parecía imposible.
De cualquier modo, y pese a hacerlo tan bien en el aspecto defensivo, a las azules les faltaba paciencia, y sobre todo identidad, a la hora de construir el ataque; por lo que la sensación que existía en la grada era similar a la de un partido en el que el Leganés estuviese empleando la táctica del portera-jugadora y el Unami únicamente se defendiese de cada una de las acometidas del rival.
EL PRIMER GOL
Y tanto rondaron las locales el área de Estela; más aún con la entrada de Esther en cancha, que aportó movilidad al Leganés, que la propia jugadora del conjunto madrileño acabó adelantándose a la posición de Patri y Estela en el segundo palo, y marcó el 1-0 a dos minutos del descanso.
Algo varió el encuentro en la segunda mitad, ya que Carmen Escribano propuso a sus chicas alternar la presión con la defensa en media cancha, estrategia gracias a la cual las azules robaron más balones en las primeras líneas, siendo Patri la protagonista de la mejor ocasión del partido para empatar en el minuto 26. De haber logrado las tablas, quizás el partido hubiese cambiado y no se habría vuelto tan loco y tan lleno de espacios en los minutos finales.
Y es que, mientras el Unami buscaba el empate, el Leganés siguió intentando ampliar la distancia hasta el final, hasta que la insistencia de Aída se vio recompensada en el 36 con el 2-0. Cristina de la Fuente pudo haber acercado a las segovianas de nuevo al empate, pero su disparo en un uno contra uno frente a la portera se marchó fuera, y al final, lo que llegaron fueron dos goles más de las madrileñas, que pudieron haber sido tres si Lau no llega a desviar un doble penalti.