España jugará la quinta final consecutiva de un campeonato del mundo. No hay demasiadas modalidades deportivas en las que una selección española pueda decir lo mismo, entre otras cosas porque ejercer tal dominio dentro del contexto mundial siempre es extraordinariamente difícil. Así que, habrá que pensar de una vez que el fútbol sala español es algo más que crisis y clubes que no pagan.
Ayer, frente a una Italia que ha evolucionado tremendamente en su juego, el equipo español demostró las razones que le han llevado a no conocer la derrota en los últimos ¡siete! años. Después de pasarlo mal en los últimos minutos frente a Rusia, los jugadores de Venancio López dieron otro paso al frente, maniatando las acciones de un equipo trasalpino que pese a verse dominado pudo marcar el 0-1 en un balón que rebotó en Lima y se marchó al palo de la portería de Juanjo.
Pero antes de esto, el portero italiano Mammarella se había convertido en el mejor hombre de su equipo, sacando varios remates de Aicardo, bien asistido por un Fernandao que pronto se mostró como un poderoso arma para los de Venancio.
La suerte dio la cara a la campeona de Europa en un saque de banda ejecutado por Torras, que golpeó en Saad y entró en la portería italiana, haciendo inútil la estirada de Mammarella. El tanto espoleó a los trasalpinos, que dispusieron de más posesión de la pelota, pero sin llegadas claras. En esta ocasión Juanjo no tuvo que emplearse a fondo.
Con su fuerte defensa, España controlaba el partido, pero la renta de un gol podía no ser suficiente, y tras una primera parte que acabó con pocos sobresaltos para la portería española, en la segunda los de Venancio salieron dispuestos a pegar un puñetazo en la mesa, y dejar resuelto el encuentro por la vía rápida.
Los cinco primeros minutos de la reanudación fueron sencillamente espectaculares, con una Italia absolutamente impotente para superar la presión del equipo nacional, cuyos robos en primera línea dejaban a jugadores tan clarividentes de cara al gol como Lozano, o Fernandao, absolutamente solos ante Mammarella. Pero toda la suerte que tuvo de cara España en el primer gol, le volvió la espalda a la hora de sentenciar el choque, y el poste en dos ocasiones, y el portero italiano en el resto, evitó que España se pusiera el partido en clara ventaja.
Se veía venir el empate, porque cuando no se acierta en una portería, el gol suele llegar en la otra, y así un saque largo del guardameta “azzurri” pilló a la defensa española realizando un cambio, en el único error táctico de los de Venancio en todo el Mundial. Merlim puso el empate a uno, y sembró las dudas en la afición española.
Y se dice en la afición, porque en el equipo nacional no hubo ni un solo momento de desconfianza. Tanto fue así, que en un balón dividido tras un saque de esquina Fernandao peleó con dos jugadores italianos hasta conseguir que el balón llegara a Kike, que vio perfectamente a Alemao en el segundo palo y hasta allí le envió el esférico para que el hispano/brasileño colocara el 2-1 en el electrónico.
El daño que hizo ese gol al conjunto italiano fue inmenso, y poco más tarde Sergio Lozano culminaba un contragolpe para poner la diferencia en dos goles. El cinco para cuatro de los trasalpinos sirvió para que éstos recibieran una lección por parte de Lin de cómo se defiende con agresividad en la primera línea. El segoviano fue el autor del cuarto gol español, que certificó el pase del equipo a la final del campeonato del Mundo. Brasil, que derrotó a Colombia por 3-1, ya espera en la final soñada por todos.
La opinión de César Arcones
“Pues ya estamos en la final. El de Italia ha sido un partido en el que en la primera parte nos ha faltado confiar un poco más en nuestra defensa presionante para cambiar en primera línea, y en ataque no tuvimos la movilidad suficiente para conseguir profundidad. Pero después de conseguir nuestro gol con un poco de fortuna hemos sabido sufrir en defensa. Por el contrario, nuestra segunda parte ha sido espectacular en todos los aspectos del juego: Con una fuerte presión, con valentía para arriesgar en los cambios de marcas, y así recuperar balones, y en ataque con más movilidad y decisión para correr las transiciones. Además, en el apartado mental hemos estado muy fuertes para rehacernos rápidamente del gol del empate, y finalizar con una defensa en el cuatro para cinco muy bien estudiada, trabajada y ejecutada con muy buena lectura por parte de nuestros jugadores.
Me gustaría agradecer a todos los aficionados que nos están haciendo llegar sus ánimos desde España. Espero que el domingo también nos apoyen en la final frente a Brasil. Hemos trabajado muchísimo para llegar hasta aquí”.
