El próximo 29 de junio concluye el plazo de presentación de los avales para que los equipos de la Primera División de fútbol sala puedan inscribirse en la máxima categoría. Una semana antes de que expire este plazo, el CD La Escuela se plantea seriamente no sólo no inscribirse en la Primera División, sino directamente echar el cierre y disolver el club.
Desde que Caja Segovia se integró en Bankia y comunicó el cese del patrocinio al CD La Escuela, todas las puertas a las que ha ido llamando el club se han ido cerrando. No ha habido representante de las instituciones, tanto locales como provinciales y regionales, con el que los directivos del CD La Escuela no hayan contactado. Prácticamente no ha habido empresa solvente en la región a la que no se le haya enviado un dossier explicándole lo que significa el club y solicitándole una reunión, pero todo ha sido en vano.
Durante esta semana el club ha recibido los dos últimos disgustos que han llevado a sus a directivos plantearse seriamente la disolución de la entidad. En principio, parece que ni Campofrío ni la Denominación de Origen Ribera de Duero van a responder positivamente a la demanda del club. La cantidad solicitada podría oscilar entre los 300.000 y los 400.000 euros, suficiente para cubrir un presupuesto de 700.000 euros, “para hacer una temporada digna en la competición”, señala el presidente del club, Rafael Encinas.
El máximo representante del CD La Escuela es una persona optimista, pero en este caso pesa bastante más el realismo en sus afirmaciones. “En este momento, hay muchas más posibilidades de que el club desaparezca que de que salga en la competición. Si no encontramos un patrocinador, el CD La Escuela no saldrá a competir, y echaremos el cierre”.
Encinas considera que el club “no puede arriesgarse a no cumplir con sus compromisos económicos. El ‘Dios proveerá’ en estos tiempos no parece demasiado factible, y necesitamos asegurarnos ese patrocinio antes de comprometernos, porque con la coyuntura económica que existe no podemos lanzarnos a la aventura y salir sin tener cubierto nuestro presupuesto, arriesgándonos a no poder pagar a nuestros jugadores”.
Parece evidente que el CD La Escuela no tenía durante todo este tiempo ningún patrocinador “tapado”, y lo que sí ha tenido durante todo este tiempo han sido reveses económicos, curiosamente cuando deportivamente el equipo ha ido consiguiendo mejores resultados, hasta llegar a un punto casi sin retorno. Al CD La Escuela, si nadie lo remedia, le queda una semana de vida.
