En el número 12 de la calle San Agustín se sitúa la llamada ‘Casa del Hidalgo’, un edificio levantado en el siglo XV que desde hace justo una década acoge al Museo Rodera – Robles. En esta última etapa, el histórico inmueble ha conseguido convertirse en un centro cultural de referencia para los segovianos. “El Museo Rodera – Robles ha sido plenamente acogido por la sociedad segoviana”, afirmaban ayer responsables de la Fundación encargada de dirigir sus destinos. Aunque, a renglón seguido, los mismos gestores insistían en que el Rodera – Robles es “un modesto centro cultural”, lo cierto es que las estadísticas avalan que ha calado entre el público segoviano.
Desde su inauguración, coincidiendo con las ferias de San Juan y San Pedro del año 2002, hasta la actualidad, por la ‘Casa del Hidalgo’ han pasado cerca de 30.000 visitantes. Los dos años en los que el Museo Rodera – Robles expidió mayor número de entradas han sido precisamente los dos últimos, 2010 (3.227) y 2011 (4.511), lo que da pie a pensar su oferta resulta cada vez más atractiva.
A lo largo de diez años, el Museo Rodera – Robles ha tenido una alta actividad expositiva. Por una parte, muestra sus fondos propios, provenientes del patrimonio que legó el matrimonio formado por Ángel Eduardo Rodera San Frutos y su esposa, Rafaela Robles, a la fundación que lleva su nombre. Por otra, este singular centro cultural ha organizado numerosas exposiciones temporales. En total, 27.
En la colección permanente se expone una selección de las obras adquiridas por el matrimonio. “Rodera —explica un miembro del patronato de la Fundación— no era un especialista en arte; se fiaba de sus emociones”. Así, a lo largo de su vida fue coleccionando infinidad de piezas, de interés dispar. El arte que coleccionó Rodera es “entendido por todo el mundo”, por lo que, en general, “llega” y “agrada” a la mayoría del público. Por lo que respecta a las exposiciones temporales, fue deseo de Rodera que su temática estuviera relacionada con la cultura segoviana. Y, en ese sentido, a lo largo de diez años, por el Museo Rodera – Robles han desfilado exposiciones que abordaban la historia más reciente de Segovia. “Queremos que el visitante descubra la esencia de nuestra ciudad, su vida cotidiana”, se insiste desde el patronato de la Fundación, al frente del cual se halla el presidente de la Diputación Provincial.
“No aspiramos ser un museo magnífico, con grandes exposiciones —agregan—; nuestra pretensión no va más allá de ser un museo a la medida de Segovia y de los segovianos”. En cumplimiento de esa idea, el Museo Rodera – Robles siempre ha apostado por montajes modestos, de escaso desembolso. “Y en esa línea vamos a seguir”, aseguraban fuentes del patronato de la Fundación, que resumían en una frase el trabajo de una década: “Ha dado sus frutos”.
