No son buenos momentos para emprender un nuevo negocio, o sí, dicen algunos expertos en economía. María Eugenia Portal tuvo tiempo de pensarlo, después de haber sufrido tres años de paro, y decidió lanzarse a la aventura de crear su propia empresa, la pastelería “Dulce Tentempié” de La Lastrilla.
Y la cosa va bien. María Eugenia lleva seis meses trasladándose todos los días desde Hontanares de Eresma, donde tiene su residencia, a la plaza de La Costana, en pleno centro de La Lastrilla. De lunes a domingo atiende este pequeño negocio, de 70 metros cuadrados, que hace las delicias de los vecinos de la zona. “Después de once años trabajando en una pastelería y tres de paro, hice un pequeño esfuerzo y decidí abrir este establecimiento”, comenta. Miró diferentes locales en Segovia y en el entorno de la capital, y eligió el definitivo, aconsejada por una cuñada. Gracias al apoyo de su familia se instaló y seis meses después empieza a ver los frutos. “Empecé con chucherías —recuerda—, después ya vinieron los pasteles y el pan”, y desde hace unos meses ofrece hasta cafetería. Su secreto es dar a sus clientes productos nuevos y de calidad, desde pan de Valsaín hasta café en cápsulas. Todos los productos son elaborados en un obrador que diariamente son transportados hasta “Dulce Tentempié”. En un futuro, no muy cercano, María Eugenia se plantea instalar su propio obrador, pero de momento no tiene prisa.
La pastelera se muestra muy contenta con los vecinos de La Lastrilla, a los que agradece su fidelidad, porque ya tiene clientes fijos, sobre todo entre los más pequeños, que le llaman “la tía”, en tono cariñoso.
Aunque en los seis meses que lleva trabajando aún no ha tenido ningún día de vacaciones, María Eugenia está contenta. “Mejor no librar ningún día, que estar en la lista del paro”. Quizás en un futuro se plantee contratar a un trabajador para la pastelería, aunque todo dependerá de la evolución del negocio y de las posibilidades reales.
María Eugenia Portal es un ejemplo de emprendedora en tiempos de crisis, a la que las malas expectativas económicas no le dieron miedo a montar su propio negocio. El tiempo dirá, pero parece que su decisión fue la más acertada.
