Reducir el déficit es la «prioridad» del Gobierno español. Así lo aseveró ayer en Bruselas el ministro de Economía, Luis de Guindos, quien insistió en que el Ejecutivo mantiene su compromiso con la consolidación fiscal con el fin de despejar las dudas sobre la financiación del país, pero también resaltó que el descenso de la deuda debe hacerse a un «ritmo razonable».
En este sentido, el popular remarcó que la labor se antoja más importante aún si se tiene en cuenta la posible bajada del impuesto sobre la renta de 2014. «El tema del IRPF tiene un horizonte temporal, hasta el año 2014, pero el Gobierno siempre ha dicho que el objetivo prioritario era reducir el déficit público», remarcó.
Sin embargo, la Comisión prevé que España incumplirá sus objetivos de déficit este año (7% en lugar del 6,3% pactado), en 2013 (6% en vez de 4,5%) y en el siguiente ejercicio (6,4% en lugar de 2,8%). De hecho, Bruselas atribuye el repunte de 2014 a la expiración de la subida de la tasa sobre las personas físicas.
De Guindos señaló que «queda más de un año» para decidir si se baja o no el IRPF y que el Ejecutivo tendrá en cuenta las previsiones de crecimiento y cuál es la evolución del déficit público en un entorno europeo que no es sencillo».
Por lo que se refiere a las pensiones, explicó que el Gobierno ya ha actualizado este año el 1% y que ahora «tenemos que ver cuál es la inflación del mes de noviembre». A su juicio, «es mucho más importante la sostenibilidad del sistema de pensiones a medio y largo plazo».
En la reunión de los ministros de Economía de la eurozona, que concluyó ayer, el titular español sostuvo que nadie habló sobre la necesidad de que España pida un rescate para reducir sus costes de financiación y aseguró que la discusión se limitó a la ayuda bancaria, que «va produciéndose según los tiempos acordados».
Asimismo, se mostró convencido de que la Comisión dictaminará que España ha adoptado medidas eficaces para corregir el déficit excesivo este año y en 2013, incluso aunque incumpla los objetivos nominales.
Por otro lado, el Eurogrupo aplazó hasta el próximo día 20 el desbloqueo de la ayuda urgente de 31.500 millones de euros que Grecia necesita para no suspender pagos en los próximos días, debido al desacuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) sobre cómo reducir la carga de la deuda helena para hacerla sostenible.
La directora gerente del FMI, Christine Lagarde, aseguró que «se están explorando todas las avenidas para bajar el déficit en Atenas», incluyendo la asunción de pérdidas por parte de los países de la eurozona en sus préstamos al país.
En contraste, el presidente del Eurogrupo, Jean-Claude Juncker, descartó que los Estados miembros acepten una quita. «No creo que se produzca la participación del sector público», resaltó.
Lagarde defendió, además, que se mantenga el objetivo de reducir el déficit heleno al 120%, el umbral que se considera sostenible, de aquí a 2020. En cambio, Juncker anunció que «es probable que cambiemos el objetivo de 2020 a 2022».
En este mismo sentido se manifestó el ministro de Finanzas alemán, Wolfgang Schäuble, que quiere conceder más tiempo a Grecia para que pueda reducir su endeudamiento debido a la cada vez más débil economía mundial.
