Como es tradicional, las fiestas de la villa se viven en las calles, lugar donde se celebran casi todas las actividades programadas, además de las que organizan las peñas y pandas oficiales y las que surgen espontáneamente.
Tras el ineludible encierro, algunos optan por reponer fuerzas ayudados por un aguardiente, antes de encaminarse hacia la probadilla. La de ayer por la mañana estuvo marcada por una vaca que saltó en varias ocasiones hasta el callejón, provocando el consiguiente susto y también la diversión correspondiente.
También por la mañana tuvo lugar una nueva edición del Encierro del Chupete de El Soto, que recorrió parte de la zona más habitual de chateo, en la que se pudieron ver también reivindicaciones en tono de humor en contra de los recortes en sanidad y educación; también se vieron otras muchas muestras de imaginación y las más diversas habilidades, acuciadas por el ambiente festivo, como por ejemplo beber simultánemante de seis vasos. Sin lugar a dudas, los cuellaranos están demostrando durante estas fiestas que, sin olvidarse de las redes sociales, chatear es mucho más interesante en persona que a través de internet.
La jornada festiva se cerró de nuevo con la verbena en la Plaza de la Huerta Herrera a cargo de la orquesta Caimán y la “Movida 40 Principales”celebrada en la iglesia de San Francisco.
