La solicitud formal del rescate a la banca española hoy y la cumbre europea del jueves y el viernes próximos marcarán el principio y el final de una semana que puede modificar el paisaje de la crisis en España y en el Viejo Continente.
Madrid, Berlín y Bruselas concretarán en estos cinco días procesos que llevan meses gestándose, desde el esperado final del thriller en torno a las ayudas a España hasta la incorporación de la palabra «crecimiento» al discurso anticrisis alemán y europeo.
Como «una mera formalidad», definió el ministro de Economía Luis De Guindos la solicitud de la ayuda a la banca nacional. El pedido consiste en «una carta de dos párrafos en la que no aparece ningún tipo de cantidad».
De Guindos presentará al Eurogrupo la solicitud formal en la que no incluirá el importe exacto de ayudas dentro del respaldo de hasta 100.000 millones de euros al que podría acceder el Gobierno.
La banca española necesita un capital máximo adicional de 62.000 millones en un escenario extremadamente adverso, con una caída del Producto Interior Bruto (PIB) del 6,5% para los próximos tres años, según la evaluación de las consultoras independientes Oliver Wyman y Roland Berger encargadas por el Gobierno.
El ministro espera que el memorándum con las condiciones que se impondrán al conjunto del sistema financiero a cambio de la ayuda europea se acuerde en la reunión del eurogrupo el 9 de julio.
La cantidad final que pedirá el país en nombre de los bancos al fondo de rescate se decidirá una vez terminen las negociaciones. De Guindos espera que el préstamo sea a largo plazo (más de 15 años), y cuente con un período de gracia entre 5 y 10 años y tipos de interés de entre el 3 y el 4%.
El titular de Economía consideró que la recapitalización directa de la banca sigue siendo una posibilidad abierta para la nación si los líderes europeos llegan a un acuerdo en este sentido en las próximas semanas o meses.
El Ejecutivo prevé que el segundo examen detallado, que se conocerá en septiembre, concluya que el sistema financiero necesita menos de 62.000 millones de capital adicional para sanearse.
Las cuatro auditoras, Deloitte, KPMG, PwC y Ernst & Young, están verificando la clasificación de los créditos de la banca para determinar las necesidades de capital de cada entidad, y presentarán la información contable el 31 de julio.
Posteriormente, y a la luz de este análisis contable de las auditoras, una de las dos consultoras (Oliver Wyman o Roland Berger) realizará una nueva prueba de esfuerzo para evaluar la capacidad de absorción de pérdidas de las entidades de forma individualizada.
Así, se conocerán las necesidades de capital entidad por entidad el próximo mes de septiembre y se requerirá que preparen planes de capitalización indicando cómo van a cubrir los déficit de capital, en su caso, para asegurar su viabilidad a largo plazo, del proyecto que presentará el Ejecutivo.
Aún no se ha fijado de qué forma se materializará el respaldo de recursos públicos para las empresas financieras que los requieran para sanearse, ya que podría concretarse en forma de inyecciones de capital o de bonos contingentes convertibles, que podrían llevar aparejado un tipo de interés superior al 8%, mientras que las de capital no acarrean una remuneración para el beneficiario.
Al Gobierno se le acumulan las gestiones esta semana. Si hoy toca superar la formalización del rescate bancario ante la Eurozona, el próximo martes tendrá que lidiar con la moción de censura encabezada por el PSOE, en el que se le exigirá la comparecencia pública ante la sede parlamentaria de Mariano Rajoy.
Los socialistas exigen al Gabinete que «adopte las medidas necesarias para evitar que el rescate bancario lo acaben pagando los trabajadores y las clases medias.
