François Houtart (Bruselas-1956) lleva desde los cinco años pegado a un teclado musical. De padres artistas, empezó a esa edad a asistir a clases de piano pero pronto le llamó la atención un instrumento al que dedicaría toda su vida, el órgano. Tanto que su etapa de formación pronto se vió entrelazada con la artística y compositora y, posteriormente, con la faceta de restaurador; todo partiendo de la base de aquellas primeras clases de su maestro Paul Sprimont en su ciudad natal. Así, a la tempranísima edad de once años empezó a dar conciertos a pequeñas audiencias, en las misas de Navidad, ya en Francia, y para recaudar fondos para restaurar órganos más adelante. Y al tiempo que comienza a dar sus primeros pasos como compositor esencialmente empírico, la formación académica de Houtart quedó consolidada tras su paso por las clases del profesor Schoonbroodt, en Lieja, y posteriormente por el Conservatorio de Música de Bruselas. Esto le servió para sistematizar y clarificar la técnica de los músicos del siglo XIX. Experiencia y formación que le llevarían ocupar el cargo de organista en la iglesia del Palacio Real de Bruselas, entre otros cargos y reconocimientos de carácter internacional.
En la actualidad, con 29 obras profanas o sagradas editadas (la primera en 1999 se titula ‘Suite Europea’ y la última en 2012 ‘Al comienzo fue la música’), es profesor de escritura músical en Bélgica, realiza conciertos y se involucra profundamente en la restauración de órganos, esa gran “orquesta mecánica” que sufre contínuos desajustes y en la que todos los profesionales se introducen a “bucear” cuando algo no suena del todo bien. François Houtart habla apasionadamente sobre la historia musical de los órganos en diferentes países europeos, sus autores y obras; y hace especial hincapié en la restauración realizada en muchos de ellos, buscando el instrumento original y eliminando piezas añadidas según los movimientos musicales. Gracias a estas “recuperaciones” han podido salir a la luz obras musicales hasta entonces desconocidas, señala Houtart.
Y, por ende, también buen conocedor de los órganos que poseen la mayoría de las iglesias segovianas en las que ha tocado alguna vez.
Hasta aquí llegó de la mano de su amiga María Alonso Pérez-Villanueva, habitual colaboradora de la Fundación don Juan de Borbón, y éste es el cuarto año que ofrece su música en Segovia. Concretamente esta tarde, a las siete, ofrecerá una “Evocación a Juan Cabanilles”, gran nombre del barroco tardío español, en el Santuario de la Fuencisla. Sobre este concierto, Houtart afirma, seguro, que el público asistente obtendrá a cambio felicidad.
Conservación
François Houtart califica el órgano del templo de la patrona de la ciudad como aceptable, pero asegura que “con una restauración se le podría sacar mayor partido”. Para otros, de los diez localizados en la capital, tiene una palabra precisa que indica su total conocimiento del estado en que se encuentran: el de San Millán, necesita restauración; el de la Catedral, restaurado; el de Pedraza, genial; el de Abades, un órgano puro; el de Sangarcía, estupendo… Consciente del esfuerzo que diversas administraciones públicas y entidades privadas han realizado sucesivamente por la restauración y conservación de los órganos en las inglesias, le gustaría que, a pesar de la actual situación económica, se hiciera un esfuerzo por acercar la música del órgano al público general y sobre todo a los niños por medio de talleres, por ejemplo, o consolidando la enseñanza en los conservatorios.
