El capitán de la selección española, Íker Casillas, compartió ayer un rato de su tiempo libre con los niños y niñas de escuela de fútbol de la localidad de Gniewino, donde la ‘roja’ tiene su cuartel general, para fotografiarse con las decenas de jóvenes que vieron cumplido el sueño de inmortalizarse con uno de los grandes del fútbol mundial.
Tras la sesión de entrenamiento dispuesta por Vicente del Bosque en la previa del encuentro frente a Irlanda en Gdansk, el guardameta madridista abandonó el complejo deportivo para regresar al campo de entrenamiento, donde la esperaban unos pequeños con unas caras de ilusión que difícilmente se les borrarán el tiempo que dure el torneo.
Una vez allí, el meta mostoleño recibió una bandera española de gran tamaño, además de una fotografía de grupo enmarcada. Casillas correspondió a estos detalles con la firma de autógrafos y con posados para los más pequeños, que disfrutaron con el hecho de ver de cerca a uno de sus ídolos.
