Más sobriedad, mayor realismo, menos galerías y una búsqueda de más calidad. ARCOmadrid 2012 inauguró ayer su 31 edición con una apuesta reducida en espacio y número que cuenta con la participación de 215 salas de 29 países, que mostrarán las obras de 3.000 artistas. En esta edición, la feria pone a prueba el mercado del arte para comprobar cómo se comporta en tiempos de crisis, pero con poco lugar para la sorpresa. De hecho, entre las piezas que se exhiben, muy pocas se atreven a hacer frente a la controversia, como es el caso de Always Franco, una escultura realizada por Eugenio Merino, en la que introduce al dictador en una máquina expendedora de refrescos.
La muestra acoge la pasión del coleccionista y ofrece desde obras que rozan los 200 euros, hasta los 11 millones de euros que alcanza Study from the human body-Figure in movement, de Francis Bacon.
Los pabellones 8 y 10 de Ifema albergan esta edición, que abre sus puertas hasta este domingo y que hoy inaugurarán los Príncipes de Asturias. Entre sus novedades destaca el programa Solo Objects, que reúne 12 proyectos, esculturas e instalaciones de gran formato, expuestos en tres espacios de la feria. Una enorme escultura de Jaume Plensa, una instalación realizada a base de latas de conserva por Marius Neg o la reproducción de una escalera neoyorkina de Isidro Blasco son algunas de las piezas que integran esta nueva propuesta expositiva.
La controversia se refleja en una obra de Rogelio López Cuenca, que ridiculiza la legislación con su Copy W/B, un lienzo pintado en negro con un texto en inglés que dice: Por motivos de copyright, la imagen no está disponible.
ADN, pinacoteca barcelonesa que acoge la escultura de Franco, asegura que esta obra, valorada en 30.000 euros, está casi vendida.
A pocos centímetros y en el suelo aparece otra apuesta irreverente del mismo autor: un paseo de la fama, al estilo hollywoodiense, protagonizado por el dictador español, Adolf Hitler y Joseph Stalin. Sus nombres están incrustados en mármol negro, rodeados por una estrella y acompañados por sendas monedas que acuñan su imagen.
Además, ARCO rinde homenaje a Antoni Tàpies con un mural en el que tanto visitantes, como galeristas y coleccionistas podrán dejar un mensaje al artista, fallecido el pasado día 6.
