El ministro de Economía y Competitividad, Luis de Guindos, avanzó ayer que en el tercer trimestre el PIB registró una caída «muy similar» a la contabilizada entre abril y junio, cuando se contrajo un 0,4% en tasa intertrimestral y un 1,3% en tasa interanual. Estas cifras, según el dirigente, ponen de manifiesto «cierta estabilidad dentro de los datos negativos».
Según De Guindos, el Gobierno aún no cuenta con todos los indicadores, pero a partir de los datos disponibles se puede ver esta estabilización de la economía en lugar de un «deterioro adicional importante». Así, el desarrollo se comporta de forma «diferencialmente positivo» respecto a Europa, donde el tercer trimestre ha sido peor que el segundo.
En la toma de posesión de Elvira Rodríguez como presidenta de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), el popular recordó que el pasado fin de semana tuvo lugar la asamblea anual de otoño del Fondo Monetario Internacional (FMI), en la que recibió «un mensaje agridulce», ya que la institución alertó de que la desaceleración de la economía mundial era «sincronizada y generalizada», pero también se puso de manifiesto que Europa ya no ocupaba «el 100% de las preocupaciones del futuro y la evolución de la situación mundial».
El titular de la cartera de Economía también señaló que otro de los mensajes positivos que obtuvo en esta cita fue el relativo a los bancos centrales, cuyas actuaciones, según aseveró, «están siendo las adecuadas», ya que a través de la inyección de liquidez «se está viendo una estabilización de los mercados de capitales».
A su juicio, esto es una «buena noticia desde el punto de vista de lo que son unos elementos básicos de generación de incertidumbre» en relación a lo ocurrido en los últimos años.
Con respecto a Europa, el mandatario indicó que la conclusión que se obtuvo fue que se estaba viviendo una desaceleración «que se había convertido en una recesión». Sin embargo, De Guindos lo interpreta como un «elemento positivo», ya que todos los indicadores de España «no apuntan en la misma dirección de Europa».
Por otro lado, el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo, subrayó ayer que considera «posible» la puesta en marcha de una unión bancaria y un supervisor europeo para que la ayuda financiera a España no compute como deuda y defendió que pueda funcionar ya en enero de 2013, «con independencia de su ámbito de control».
Según el popular, tras los últimos contactos que ha mantenido de cara a la cumbre que celebrarán los jefes de Estado los próximos jueves y viernes en Bruselas, los dirigentes continentales le habrían asegurado que «en principio» la puesta en marcha de la supervisión bancaria única no debería tener «dificultades».
Además, Margallo dejó en manos del Ministerio de Economía decidir si España pide el segundo rescate si el Banco Central Europeo se compromete a comprar deuda nacional garantizando que la prima de riesgo patria se reduzca a unos 200 puntos básicos.
