La agencia de calificación crediticia Standard & Poor’s (S&P) tenía pensado anoche rebajar en dos escalones la nota de España, desde AA- hasta A, según fuentes conocedoras de la decisión de la firma.
Al cierre de esta edición, el Gobierno popular no había confirmado aún esta información, pero señaló que se esperaba que S&P emitiera un comunicado sobre su decisión en el proceso de revisión para una posible bajada de la calificación de 15 de los 17 países de la eurozona.
Por su parte, el Ejecutivo francés reconoció que la firma había retirado la nota AAA, la máxima calificación posible, a la deuda francesa, degradándola en un peldaño, hasta dejarla en AA+.
La agencia aseguró que a lo largo de la noche daría a conocer su decisión sobre el resto de países que se encontraban en vigilancia negativa y que, según varios medios, podría concluir con la retirada también a Austria de la triple A, que mantendría para Alemania, Finlandia, Luxemburgo y Países Bajos.
Asimismo, también podría rebajar en dos escalones la calificación de Italia, desde A a BBB+, y de Portugal, desde BBB- a BB, lo que la situaría en el apartado de bono basura.
Por su parte, el ministro de Finanzas, Economía e Industria galo, François Baroin, aseguró que esta rebaja «no es una buena noticia», pero tampoco es «una catástrofe», ya que sigue siendo una buena calificación, y significa que Francia debe seguir adelante con las reformas y ampliarlas.
Asimismo, incidió en que la economía francesa se encuentra actualmente en la buena dirección y recalcó que las agencias de calificación no son quienes deciden la política del país.
Baroin también afirmó que una de las paradojas de la crisis es que esta rebaja se produce en un momento en el que Francia emite deuda con los intereses más bajos desde la creación del euro. «Lo que se está castigando es el equilibrio global de las finanza», añadió.
No obstante, los acontecimientos llevaron al presidente francés, Nicolas Sarkozy, a convocar un gabinete de crisis en el palacio del Elíseo. A la reunión, asistieron el primer ministro, François Fillon, y los responsables de Economía, François Baroin, y Presupuesto, Valérie Pécresse.
Pécresse, portavoz del Gobierno, reiteró en la televisión BFMTV su confianza en los fundamentos de la economía francesa. «Francia es hoy por hoy un valor seguro, puede pagar su deuda y las informaciones sobre su déficit son mejores de lo previsto», aseguró.
Además, indicó que el Gabinete galo no piensa «cambiar de rumbo» y que su prioridad seguirá siendo «el desendeudamiento, y el crecimiento económico».
La deuda de París se encuentra bajo vigilancia de las otras principales agencias de calificación, Fitch y Moody’s, que, hasta hoy, asignan al país la máxima nota.
Por otro lado, se prevé que la agencia de calificación de riesgo también quite la cotizada matrícula de honor a Austria, mientras que los otros cuatro países de la eurozona que gozan de la triple A -Alemania, Holanda, Luxemburgo y Finlandia- se salvarían del recorte.
