El autódromo José Carlos Pace de Sao Paulo volverá a convertirse este fin de semana en juez del Mundial de Fórmula Uno, ya que Sebastian Vettel (Red Bull), al que le basta con ser cuarto para coronarse campeón, y Fernando Alonso (Ferrari) protagonizarán la batalla final por el título en el GP de Brasil.
Tras 19 carreras emocionantes, Interlagos acoge el desenlace que parece escrito a favor del alemán. Las cuentas del asturiano son muy complicadas, pero el líder de Ferrari no se ha cansado de repetir su mensaje optimista a lo largo de toda la temporada. El ovetense volverá a tocar la gloria si gana y su rival termina quinto o más atrás; si acaba segundo y el germano es octavo como mucho; o si concluye tercero y su rival acaba décimo o fuera de los puntos.
Son cuentas improbables, más aún por la evidente inferioridad del Ferrari en la segunda parte del Mundial, pero Alonso se agarra a tres factores que pueden equilibrar la balanza: el clima, los problemas de fiabilidad de Red Bull y las sorpresas que históricamente depara la última cita del curso.
El propio Vettel sabe por experiencia propia la satisfacción que produce ganar el título cuando apenas existen opciones. Ocurrió en el desenlace de hace dos años en Abu Dhabi, de infausto recuerdo para el español, que encaraba la carrera como líder y acabó séptimo, dejando el título en manos del germano. Kimi Raikkonen en 2007 o Lewis Hamilton en 2008 también saben lo que es ganar el Mundial ‘in extremis’.
Ahora, el de Ferrari aspira a devolverle la jugada a su adversario apoyado en su mayor experiencia y en un aliado inesperado que puede caer del cielo. Los pronósticos indican alta probabilidad de lluvia para el domingo, una circunstancia que equilibraría las fuerzas.
Sin embargo, durante la sesión de calificación no se esperan precipitaciones, lo que complica mucho las previsiones de los equipos y añade aún más incertidumbre.
Todos estos condicionantes rodean una carrera que dejará un nuevo tricampeón y que, en el resto de la parrilla, tendrá los alicientes de la lucha entre Kimi Raikkonen y Lewis Hamilton por la tercera posición; la despedida de Michael Schumacher; o la posible última carrera de HRT, que necesita un inversor con urgencia para no abandonar el ‘gran circo’.
