Servir de refugio a alguien, proteger amparar. Así define la Real Academia Española el término acoger, una palabra que adquiere todo su sentido cuando se transmite a un menor que necesita un hogar que le atienda cuando el suyo está desestructurado o pasa por graves problemas.
Esa es la labor fundamental de las familias de acogida, atraer hacia sí de forma temporal a menores cuyos padres biológicos no pueden atenderles adecuadamente, porque su familia atraviesa una situación de crisis, o porque no es posible tramitar una adopción. Es una labor solidaria en su máxima expresión y una tarea que, en los seis primeros meses del año, ya han realizado con 758 menores en Castilla y León.
Esta cifra supone un incremento de once menores respecto a los datos contabilizados en el mismo periodo del año anterior y de un 13,6% en comparación con los seis primeros meses del 2012. Aún así no son suficientes y 84 niños están a la espera de ser acogidos en la Comunidad, según informó la Consejería de Familia.
Este programa se puso en marcha en la región en 1990 de forma pionera en España y su éxito ha sido rotundo. Así lo demuestra el crecimiento exponencial de familias que se han apuntado a esta medida desde su nacimiento. Así, hace 25 años se contabilizaron 72 acogimientos, mientras que este año ya se han llegado a los 758.
Esta medida está orientada a niños y niñas de 0 a 18 años que necesitan una atención familiar complementaria o sustitutiva de la de sus propios padres durante un tiempo. Los acogedores deberán contribuir a que el menor se desarrolle plenamente con el objetivo general de que retorne a su familia biológica, con la que se trabaja de forma paralela, o a una familia adoptiva.
Del total de menores separados de sus padres, aproximadamente el 70 % se encuentra en acogimiento familiar y el 30 % en acogimiento residencial. En el acogimiento familiar se distingue entre el que realizan personas del propio entorno familiar del niño, llamado acogimiento con familia extensa, o familias totalmente ajenas que se ofrecen para acoger a menores con los que no les une ninguna vinculación, lo que se denomina acogimiento con familia ajena. Del total registrado en los seis primeros meses del año, 331 residían en familias ajenas y 427 en familias extensas.
En cuanto a la edad de los niños, más del 74% son mayores de 6 años y un 5,1% tienen menos de 18 meses. El 20,8 % restante tiene entre 18 meses y cinco años. De los que están a la espera de una familia, ocho tienen entre 0 y 18 meses, 10 entre 19 meses y cinco años, mientras que 40 ya habían cumplido los seis años y 26 superaban los 13 .
Aunque la encargada de gestionar esta iniciativa es la Junta de Castilla y León, para los acogimientos con familias ajenas se colabora con Cruz Roja, entidad que se encarga de informar a las familias interesadas, mientras que para los acogimientos con familia extensa son las propias Gerencias Territoriales las que se encargan directamente de trabajar con la familia este recurso.
Los interesados en participar pueden dirigirse al 902 10 60 10 o directamente a las asambleas provinciales de Cruz Roja, donde les informarán de todos los detalles del programa o contactar con ellos a través del teléfono 983 336 777 o familiasacogidacyl@cruzroja.es
El acogimiento familiar está abierto a personas o familias con ilusión por recibir en su hogar a uno o varios menores. Familias monoparentales, biparentales o con otro tipo de estructura familiar, sin importar el sexo o el estado civil. Su perfil responde, en su mayoría, al de matrimonios con edades comprendidas entre los 30 y los 50 años. En la Comunidad 290 familias tienen en la actualidad algún menor en acogimiento familiar.
