El absentismo laboral continúa siendo uno de los principales retos del mercado de trabajo en España, y la provincia de Segovia refleja esta realidad de manera persistente. A nivel nacional, los últimos datos publicados sobre la tasa de absentismo laboral, se sitúan en el 6,6% de las horas pactadas, de las cuales aproximadamente un 5,2% correspondieron a procesos de incapacidad temporal, lo que pone de manifiesto la relevancia de esta contingencia dentro del total de ausencias laborales. Se trata de un fenómeno que, aunque sujeto a variaciones temporales y estacionales, presenta características estructurales y recurrentes que permiten analizar su evolución a lo largo del tiempo y su impacto sobre la población trabajadora, las empresas y la economía en general, constituyendo un elemento de interés prioritario tanto para las administraciones públicas como para el sector empresarial.
En Castilla y León, los niveles de absentismo se mantienen relativamente alineados con la media nacional, situándose en torno al 7 % en el tercer trimestre de 2025, según informes de prensa especializados y datos de CEPROSS. La Comunidad Autónoma ha mostrado ligeras variaciones intertrimestrales, oscilando entre el 6,6 % y el 7,6 % durante 2024 y principios de 2025. Estos datos reflejan que, aunque existen fluctuaciones menores, el absentismo laboral en Castilla y León sigue una tendencia estructural similar a la observada en España en su conjunto.
Segovia, en particular, ha mostrado históricamente una tasa de absentismo en línea con la media autonómica, aunque con ciertas particularidades derivadas de su estructura productiva. Según los informes históricos de CEPROSS elaborados a partir de datos del INE y de la Seguridad Social, la provincia ya registraba hace más de una década tasas de absentismo situadas entre el 5 % y el 6 %, con mayor incidencia en los sectores de servicios y en determinadas actividades industriales, frente a la construcción, donde los niveles eran algo más bajos, y con un peso significativo de las bajas por incapacidad temporal como principal causa de ausencias laborales. Estos datos, aunque antiguos, resultan útiles para contextualizar la situación actual, dado que muestran que el absentismo no es un fenómeno reciente ni coyuntural, sino que se mantiene como un desafío estructural que afecta a la productividad y organización del trabajo en la provincia.
Juan Antonio Piñuela, CEO de Mutua Universal, subraya que “el absentismo laboral en Segovia no es un fenómeno coyuntural, sino estructural, y se ha mantenido de forma constante a lo largo del tiempo. En los últimos años se ha visto agravado por la mayor duración media de las bajas y por el aumento del número de procesos iniciados”. Desde la perspectiva de la mutua, el principal cuello de botella se encuentra en la contingencia común, entendida como aquellas bajas laborales que no derivan de accidentes de trabajo específicos ni de enfermedades profesionales, sino de dolencias o problemas de salud que afectan de manera general a la población trabajadora. Según Piñuela, “el absentismo ha crecido y se ha duplicado desde antes de la pandemia. Las pruebas diagnósticas en la Seguridad Social se dilatan excesivamente, y aunque desde las mutuas se realiza un seguimiento y control, existen muchos casos en los que no es posible intervenir de manera efectiva”, lo que provoca que los procesos de baja se prolonguen innecesariamente, afectando tanto a la planificación laboral de las empresas como a la productividad y eficiencia de los sectores productivos involucrados.
Según datos de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE), solo en 2023, se iniciaron en Segovia 15.873 procesos de incapacidad temporal, con una duración media de 45,5 días sobre una población trabajadora protegida de algo más de 54.000 personas. El coste económico asociado a estos procesos superó los 25,6 millones de euros en prestaciones de la Seguridad Social, a los que se añadieron más de 21,7 millones de euros de coste directo para las empresas.
Los sectores con mayor incidencia de absentismo laboral suelen coincidir con aquellos que presentan mayores riesgos, ya sean físicos, psicológicos o derivados de la carga de trabajo. Según destaca Piñuelo, “en Segovia, la construcción, la hostelería y las labores agrícolas, especialmente la recolección de fresas, concentran un número significativo de bajas”. En los últimos años, además, se ha observado un aumento de las bajas derivadas de problemas de salud mental, incluyendo la depresión, ansiedad y otros trastornos, lo que refleja tanto un cambio en la conciencia social respecto a la importancia del bienestar emocional de los trabajadores como un incremento de las dificultades personales que afectan a la asistencia laboral y, por ende, a la productividad empresarial.
En cuanto a la duración de las bajas, el presidente de la Mutua destaca las derivadas de contingencia común, que pueden prolongarse hasta un año o más, mientras que las bajas originadas por accidentes laborales menores suelen resolverse en un período de entre mes y medio y dos meses. No se observan diferencias significativas por sexo, aunque sí patrones relacionados con la edad: “los trabajadores jóvenes cambian de empleo con mayor facilidad y presentan menor reticencia a iniciar procesos de incapacidad temporal, mientras que los empleados de entre 40 y 50 años, más estables, registran tasas más bajas de absentismo”. Este patrón no ha cambiado significativamente en los últimos años. El factor limitante más relevante para la reducción de absentismo sigue siendo la dilación en la realización de pruebas diagnósticas en los hospitales de la provincia, que retrasa la emisión de diagnósticos, la implementación de tratamientos y la reincorporación laboral, prolongando los procesos de baja y afectando de manera directa la productividad y organización del trabajo.
A nivel económico y comparativo, Castilla y León se sitúa entre las comunidades autónomas con tasas intermedias-altas de absentismo laboral, con un promedio de jornadas perdidas en torno al 6,6 %–7 % durante 2024 y 2025. En términos de incapacidad temporal, la comunidad registró un 5,4 % de IT en el primer trimestre de 2025, ligeramente por debajo de la media nacional (5,5 %). En Valladolid, por ejemplo, la CEOE estimó un impacto económico de 326 millones de euros por absentismo asociado a contingencias comunes, basándose en datos hasta 2024. Estas cifras muestran tanto la relevancia económica del absentismo como la necesidad de implementar políticas efectivas de prevención, control y seguimiento de bajas laborales, con especial atención a los sectores más vulnerables y a las contingencias comunes que, como se ha indicado, representan un porcentaje significativo del total de ausencias
Los datos históricos y contemporáneos coinciden en que el absentismo laboral en Segovia y Castilla y León constituye un fenómeno estructural, que combina factores históricos, económicos, sociales y de salud laboral. La prolongación de las bajas, el aumento de problemas de salud mental, la distribución por sectores y edades y la lentitud en los procesos de diagnóstico contribuyen de manera conjunta a que este reto permanezca vigente, ya sea en el corto, medio y largo plazo, afectando tanto a empresas, administraciones públicas y trabajadores, y configurando un escenario que requiere atención sostenida y estrategias de gestión integral que aborden las múltiples dimensiones del fenómeno.
