Cada año se producen en España más de 10.000 atropellos, la mayoría dentro del casco urbano (9.289), aunque los que se producen en carretera (816) son más graves, según un estudio llevado a cabo por el RACE y Goodyear. De hecho, si se consiguiera evitar este tipo de sucesos fuera de las ciudades, se salvarían cuatro de cada 10 personas que mueren en estas circunstancias en el país.
Frecuentemente más olvidados, ya que en ocasiones se pone el acento en el comportamiento de los conductores, los peatones representan, sin embargo, un colectivo especialmente vulnerable. En el año 2011, último ejercicio para el que hay cifras de víctimas dentro de ciudad, 222 murieron, 1.616 resultaron heridos graves y 8.400 leves en accidentes ocurridos en los núcleos urbanos.
Mientras, en las carreteras, 158 viandantes perdieron la vida en atropellos el año pasado, 300 resultaron heridos graves y 549 sufrieron lesiones leves. Estas cifras implican que casi la mitad de las personas que fallecieron en accidentes en 2011 dentro de casco urbano (el 48 por ciento) y el 10 por ciento de los que perecieron en las carreteras fueron peatones, lo que indica la vulnerabilidad de este colectivo de ciudadanos.
Las consecuencias de los siniestros suelen ser distintos en función de la vía. Así, según señala el informe del RACE y Goodyear, en carretera el número de atropellos es mucho menor en comparación a los producidos dentro de núcleos de población, pero la cifra de decesos no guarda la misma proporción. Mientras que el 92 por ciento de estos sucesos ocurren en ciudad, cuatro de cada 10 víctimas mortales (el 42 por ciento) tienen lugar en las carreteras.
De hecho, la «letalidad» de los atropellos a peatones en vías que discurren fuera de las poblaciones, definida como la razón entre el número de fallecidos y el de víctimas, es cuatro veces superior al de un accidente en motocicleta, y siete veces mayor al de un siniestro de turismo.
Esto es debido a la velocidad a la que circulan los vehículos en carretera y a la absoluta falta de protección que tienen los viandantes cuando son arrollados por ellos. De acuerdo al trabajo, a una velocidad de 50 km/h la probabilidad de perder la vida al ser arrollado por un coche es del 70 por ciento; a más de 60 Km/h, se eleva al 95 por ciento; y a más de 70 Km/h es ya muy complicado poder garantizar la vida.
La mayoría de atropellos mortales suceden cuando el peatón se encuentra cruzando la carretera, seguido de aquellos que caminan por la calzada en el sentido de la marcha de los vehículos, y de los que reparaban su coche. Además, estos últimos son los que presentan una mayor gravedad, ya que en cuatro de cada 10 casos la víctima muere.
El perfil del fallecido en vías de estas características es el de, un varón, mayor de 64 años, que sufre el accidente al cruzar la carretera o reparando su vehículo, de noche, y en una vía convencional sin iluminar.
Por provincias, el mayor número de muertos se produce en La Coruña (14), seguida de Madrid y Valencia (12 en ambas).
Campaña de concienciación.- Conductores, motoristas, camioneros, ciclistas… Todos, antes o después, vuelven a su condición natural: la de peatón. Y es en ese momento cuando los ciudadanos son más vulnerables. De hecho, casi una cuarta parte de las víctimas mortales del tráfico del mundo forman parte de este colectivo. Por ello, las autoridades quieren centrar las campañas de seguridad vial en los transeúntes, fijando su mirada, además, en niños y ancianos, los grupos con mayores factores de riesgo de sufrir un atropello.
Así, las Administraciones quieren promover los desplazamientos a pie como modo de movilidad eficiente, al tiempo que trabajarán para proporcionar espacios seguros que permitan a los peatones caminar sin asumir un riesgo elevado. Además, se buscará concienciar a los conductores de la vulnerabilidad de aquellos que no utilizan el coche en sus desplazamientos por las ciudades.
