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CONVERSACIONES CON...
«La Transición no abordó la reconciliación nacional, aún pendiente»
Entrevista a Aurelio Quintanilla Fisac.
Teresa Sanz - Segovia | 08/07/2017
La Guia de Segovia
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  Aurelio Quintanilla Fisac

Militó en el Movimiento Comunista (MC) desde 1974 hasta su desaparición. Implicado en causas sociales, apasionado animador de la política social, el nombre de este maestro de profesión forma parte de la lista de imprescindibles comprometidos desde Segovia con la Transición. Siempre a la izquierda o a la izquierda de la izquierda.

— ¿De dónde parte su activismo político?.
— Me incorporé relativamente tarde, aunque en los años 60, estando en Madrid, tuve algún escarceo, pero no me planteé la necesidad de implicarme más hasta la voladura de Carrero Blanco y, quizás, más desde el 25 de Abril de Portugal. De hecho, me fui allí a vivir el 1 de mayo del 74, a ver cómo era posible. Desde entonces empecé a preocuparme porque no se podía seguir con una dictadura que daba señales de que no se iba a acabar hasta que no se acabara el dictador. Desde el 74 milité en el Movimiento Comunista (MC) hasta que dejó de existir. Ahora sigo organizado en una ONG, Acción en Red.
— Su nombre encabezó la lista a las primeras elecciones municipales del 79 por el MC-OIC, junto a otros candidatos como Luis Peñalosa en el PCE, Miguel Ángel Trapero en el PSOE y José Antonio López Arranz en UCD. También se presentó al Senado por el MC y obtuvo 500 votos. ¿Cómo vivió aquellos procesos electorales?.
— Con mucho esfuerzo, porque había habido ya un proceso electoral en el 77 y no todos los partidos nos pudimos presentar. La Transición política negoció que los llamados a la izquierda del PC no se presentaran. En Segovia montamos una candidatura democrática, con gente independiente que fue un acierto, porque recogimos el ambiente popular que había, pero no acertamos porque dimos por buenas unas elecciones que partían de un pacto espurio.
— ¿Qué supusieron aquellos comicios en los que sí se presentaron?.
— Fue una sensación ambivalente. Por una parte, se deseaba el cambio, pero por otra hubo una falta de respeto a los acuerdos de la izquierda. En lo que se llamó la platajunta o Coordinación Democrática, estaban prácticamente todos los partidos y ya se habían planteado unos principios de ruptura con el régimen franquista; recuperar la tradición democrática de 1931; un gobierno provisional, amnistía y abrir un periodo constituyente que, finalmente no se abrió.
No hubo periodo constituyente. Lo que hubo fueron unas primeras elecciones emanadas de la Ley de Reforma Política, en la que nos abstuvimos algunos y, en esas elecciones, quienes fueron elegidos decidieron que se hacía una Constitución. Pero la decidieron tras negociar los Pactos de la Moncloa, en octubre del 77, que ya limitaban mucho el derecho de los trabajadores y amordazaban a la clase obrera en un periodo de profunda crisis. Hay que recordar que en el periodo 1976-77, el barril de petróleo subió de 1,60 a 14 o 15 dólares. Fue una crisis profunda que los capitalistas no estaban dispuestos a pagar.
— ¿Participó en la Junta Democrática?.
— No, no estaba el MC. Sí participé en la platajunta, donde estábamos el MC, PC, independientes y la Democracia Cristiana, que en Segovia fue en el único lugar de España en el que se participó. Recuerdo que buscamos a alguien que firmara por parte del PSOE pero nadie apareció.
— Dice que se abstuvieron en 1976 en la Ley de reforma Política que Segovia votó masivamente (85,5%). El 'sí' logró un 95% frente al 2,5% del 'no'. ¿Qué valoración hace?.
— Nosotros nos abstuvimos. Había un deseo de cambio, de libertad y la única alternativa posible era esa. Nadie se atrevió a salir con sus siglas diciendo '!Ojo, que lo que se está haciendo es continuidad del franquismo!. Prueba de ello es que en los grupos de derechas aparecieron franquistas de toda la vida, incluso gobernadores civiles que tenían que explicar alguna que otra muerte no aclarada en su circunscripción.
El aparato franquista seguía intacto y la policía hacía la vista gorda con los fascistas. Ya se ha recordado en estas entrevistas el apaleo sufrido en el mitin que dio Fraga a quienes le gritaron 'Victoria hermano, pero no os olvidamos'.
— Tenía 31 años cuando Franco muere. ¿Cómo era aquella Segovia?.
— Una Segovia autoritaria en la que sin ninguna dificultad, si nos reuníamos a reivindicar el patrimonio sindical, entraba la policía y nos echaba con fusiles en mano. Una ciudad de derechas -sigue siéndolo-, muy conservadora, aunque la situación no es la misma.
Nadie puede dudar de que las cosas han cambiado mucho, porque las libertades formales democráticas fueron mejorando, aunque se han recortado; ahí están la Ley Mordaza y la Ley Corcuera. En aquel momento tuvimos la suerte de concentrarnos buena parte de esa izquierda en el Club Studio, porque allí se hizo una gran labor cultural con contenido político. Yo lo dirigí hasta que pasó a la UNED. Puedo contar una anécdota que resume la labor que se hacía: el estreno nacional de El Mercader de las Cuatro Estaciones, de Fassbinder, fue en la sede del club Studio. La embajada alemana nos prometió una película que por equivocación prestó a otros. A cambio, nos ofreció esta cinta y se pudo proyectar porque se había publicitado el otro titulo. Era el año 76 y hubo un momento en el que cortamos la proyección porque nos estaban vigilando y esperaban a la mínima para cerrar el club. Al llegar a la escena crucial, la cortamos.
— ¿Cuándo empieza y acaba la Transición?.
— Una aclaración: A la Transición prefiero llamarla transacción, porque la Transición política fue una transacción entre determinadas fuerzas que supuestamente representaban a la izquierda y lo mas espabilado del Franquismo, que supo ver que sin Franco no podía seguir y plantearon un pacto en el que se pretendía no tocar el aparato franquista, que siguió funcionando. Durante la Transición no se pidieron responsabilidades e incluso hoy, sigue habiendo muertos en las cunetas, asesinados por el bando franquista y por tanto esa Transición no ha abordado la reconciliación nacional.
Puede uno remontarse a lo que quiera. La revolución de los claveles de Portugal tuvo mucha influencia en el inicio. Fruto de esa Revolución quedó el que dejaran pendiente hasta ahora el problema del Sahara y aún tenemos ésa rémora franquista.
Algunos no teníamos pensado una Transición, sino una ruptura con el régimen de Franco y haber empalmado con el régimen democrático de la Republica.

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