El Adelantado de Segovia
Segovia, martes 21-11-2017 h.
El tiempo por Tutiempo.net
Estás en El Adelantado de Segovia :: Portada > Local
usuario:  
contraseña:
registrar recordar contraseña

LA MIRADA
El objetivo de Enrique Guinea
E. A. - Segovia | 21/01/2017
La Guia de Segovia
Blogs
  BLOGS
Paseando comentarios
foto por Juan Carlos  Manrique Arribas
16/11/2017
Un nuevo pabellón para los segovianos
La ciudad sin murallas
foto por Jesús A  Marcos Carcedo
03/11/2017
El otro proceso (I)
Conexión Campo Grande
foto por Teresa  Sanz Nieto
25/08/2017
Los consejos de Mildred
Con “A” de aprender
foto por Alberto  Martín García
21/08/2017
La mejor portera del mundo.
      Ver más Blogs
  Encuesta
¿Apoya usted la aplicación del artículo 155 de la Constitución para resolver la crisis independentista en Cataluña tal y como la ha realizado el Gobierno?
si  no  ns/nc  
  SMS
      Ver más
Vota  
Resultado
5 puntos 5 puntos 5 puntos 5 puntos 5 puntos
   1 votos
  imprimir
  enviar a un amigo
  Enviar

Desde el pasado diciembre y hasta el próximo marzo se encuentra en el museo Rodera Robles la exposición fotográfica Segovia 1925, de Enrique Guinea.
Siguiendo el camino trazado desde que el museo abriera sus puertas, la Fundación Rodera-Robles ofrece a sus visitantes una nueva exposición de signo marcadamente segoviano, tal como hubiera deseado el matrimonio fundador en la que ha colaborado el Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz.
Enrique Guinea Maquívar (1874-1944) fue un fotógrafo español de la primera mitad del siglo XX. Entre su legado destacan varios miles de negativos (entre placas y fotogramas. Dedicó su vida a enriquecer los textos de periódicos y revistas con sus aportaciones gráficas que donó por su expreso deseo al Archivo Municipal Pilar Aróstegui de su ciudad y con la intención, según sus propias palabras: “De perpetuar mi agradecimiento hacia ese pueblo que me vio nacer”.
Estudió en Gran Bretaña y en la ciudad francesa de Burdeos, donde cursó comercio, en relación con su labor profesional principal, que era regentar una ferretería familiar junto con su hermano.
Su temática es muy variada. No es fácil encontrar un denominador común, pero en ella prevalece el matiz popular. Los escenarios hoy puestos a nuestro alcance no se limitan a su ciudad natal. En el aspecto formal se decanta por una fotografía popular, recopiladora de paisajes, acontecimientos, retratos y recuerdos. Buscar matices pictorialistas o vanguardistas resultaría estéril ya que en el conjunto de su obra no se ve el sello de estas corrientes salvo en contadas ocasiones que más se puede achacar al fruto del azar que a una intención preconcebida. Y por supuesto no son consideraciones que resten absolutamente nada a la importancia de su trabajo.Un estilo directo, sin engolamientos ni manipulaciones, con cierto grado de denuncia social.
Junto con su hermano Juan, regentó un comercio de ferretería y aparatos sanitarios situado en la calle del Prado nº1 (ver foto nº 21). Compaginó esta actividad profesional con su afición a la fotografía, destacando como colaborador de diferentes revistas ilustradas: Novedades (San Sebastián), La Hormiga de Oro (Barcelona) y las madrileñas La Esfera, Blanco y Negro, Mundo Gráfico, Sol y Sombra y Nuevo Mundo. También ilustró diversas publicaciones y ediciones de tarjetas postales.
Obtuvo importantes premios y condecoraciones, entre los que destacan: Dos medallas de Plata y Bronce en el concurso convocado por la firma Gevaert, por la obra Me voilà. Bélgica, 1913. Medalla de Oro de la exposición celebrada por la revista argentina La Basconia. Buenos Aires, 1916, con la fotografía “Las dos abuelas”. Medalla de Oro en el III Concurso Obrero de Vitoria.
En 1921 fue nombrado Caballero y se le concedió la Cruz de Isabel la Católica por la realización de un álbum fotográfico del Cuerpo de Artillería obsequiado al rey Alfonso XIII.
Utilizó varias máquinas fotográficas, desde la estereoscópica, en sus inicios, hasta una de 35mm a partir de 1938, pasando por las que empleaban placas de 6x9, 9x12, 10x15, 13x18 y 18x24.
En 1921 ofreció al Ayuntamiento de Vitoria su obra, que siguió enriqueciendo hasta su muerte acaecida en Vitoria en 1944.
La colección de Enrique Guinea consta de un total de 10.114 placas de tamaños comprendidos entre 4,5x11 y 18x24 cm, y de 3.952 fotogramas en película de paso universal.
En uno de sus viajes por España, hacia 1935, Guinea recaló en Segovia y recorrió la ciudad con su cámara. Retrata una población que se despereza tras el letargo de varios siglos de adversidades que dieron al traste con una prosperidad que llevó a los segovianos a estar a la cabeza de las ciudades industriales y, cuyo potencial económico se tradujo en numerosos edificios notables, religiosos y civiles, que fueron motivo de atración para los viajeros y amantes de la historia y el arte.
Un recorrido por la exposición nos deja ver, por un lado, la decadencia de los antiguos palacetes de la nobleza urbana: el de Mansilla, con una gallina paseando por el zaguán; La Casa del Secretario, la de Condes de la Audencia, o la de los Condes de Encinas. La Vera Cruz vacía y sin uso, a la espera de que la Orden de Malta se hiciera cargo de tan extraordinario edificio. O la iglesia de El Parral con su magnifico contenido escultórico.
Pero por otro lado, también nos muestra esos primeros pasos para la recuperación de determinadas arquitecturas:el atrio de San Esteban, desmontado para su restauración, o las obras de cantería en la base del atrio de San Martín, elocuentes pruebas del interés que despertaba la conservación de los monumentos, a pesar de la precariedad.
Y no podemos pasar por alto una fotogafía muy significativa para Segovia: la calle de los Desamparados, exactamente en el mismo estado que Antonio Machado la transitaba cada vez que entraba o salía de su pensión, tal vez pensando en su trabajo de aquellos días, su primera obra teatral con su hermano Manuel: Julianillo Valcárcel.
Todo esto nos ofrece Enrique Guinea a través del objetivo de su cámara, y muchas más reflexiones que cada visitante puede plantearse ante las fotografías.
Debemos, por el mundo que nos rodea, que nos bombardea de imágenes y saturan el registro intelectual de cualquier humano,pararnos a observar, con calma y reflexión, para interpretar aquello que pasa delante de nuestros ojos.
El agradecimiento del Patronato de la Fundición al personal de la Sección de Fotografía del Archivo Municipal de Vitoria-Gasteiz por su generosa aportación y así, apreciar nuestra bonita ciudad desde los ojos de Guinea.

Esta noticia se puede leer al completo en la edición impresa de El Adelantado de Segovia y en Kiosko y Más.

     Contacto   |   Aviso Legal   |   RSS RSS
 |  © El Adelantado de Segovia 2017  |  Diseño: Globales Internet |  Asesoramiento 2.0: Iberzal.com |