El Adelantado de Segovia
Segovia, miércoles 24-05-2017 h.
El tiempo por Tutiempo.net
Estás en El Adelantado de Segovia :: Portada > Blogs > Con “A� de aprender
usuario:  
contraseña:
registrar recordar contraseña

Con “A” de aprender | por Alberto Martín García
foto Con tanta vocación de profesor como de alumno de mis alumnos en la Universidad, comparto con los lectores de El Adelantado de Segovia este blog. Pretendo dar mi visión de diferentes aspectos relacionados con la educación y su situación actual. Soy buen amante del debate y la discusión y, si lo consideras oportuno, tu aportación como lector será bien recibida y hará de Con "A" de Aprender un espacio abierto con el que espero seguir aprendiendo.
La Guia de Segovia
Blogs
  BLOGS
Paseando comentarios
foto por Juan Carlos  Manrique Arribas
11/05/2017
El deporte, a veces, no es saludable
La ciudad sin murallas
foto por Jesús A  Marcos Carcedo
07/05/2017
La idolatría de los cuerpos
Desde los Mares del Sur
foto por Pedro  Montero de Frutos
26/04/2017
GRACIAS FIJI TIME
      Ver más Blogs
  Encuesta
¿A quién destinará la asignación tributaria de la renta este año?
A la iglesia  a fines sociales  marcaré las dos casillas  
  SMS
      Ver más
Comentarios: 0
lunes, 23 de enero de 2017
¿Y si "declaramos la guerra" a los móviles?

Teatro Circo Price, en Madrid. Por megafonía avisan de que el espectáculo va a comenzar. Se pide al público que desconecte el móvil y que no haga fotos. Sale el artista al escenario, el pianista James Rhodes. Yo estoy en la grada y tengo una visión completa de todo el aforo. Aplausos al artista y empieza a tocar. Cada vez que termina una canción decenas de pantallas vuelven a iluminarse, unas con el Whatsapp, otras para tomar fotos aunque se haya avisado de que no se pueden hacer, más pendientes de plasmar lo que viven para compartirlo que de vivirlo realmente… Termina el evento y cientos de espectadores lo primero que hacen es encender su teléfono, ya después comentarán qué les ha parecido el recital.

Cuando escribo entradas en el blog como esta, en la que critico una conducta social extendida, lo primero que hago es recordar que formo parte del problema, primero porque es verdad y segundo porque no quiero que la atención del lector vaya encaminada a pensar que estoy intentando dar lecciones de algo. No es mi objetivo y si así se interpreta es que no estoy escribiendo como debería.

Segovia, bar La Escalera. Medianoche. En una mesa están tres chicas y uno chico. Los cuatro cuando paso a su lado están mirando sus teléfono, en silencio. En estos casos es mejor que sean todos porque cuando hay un elemento que no lo hace la ‘estampa’ es bastante más lamentable.  Pasados treinta segundos una de ellas por fin levanta la cabeza  y le dice a su amiga algo sobre lo que estaba viendo en el aparato.

Creo que los principales problemas que tenemos con la tecnología son por un lado que va mucho más rápido que nosotros y por otro que el aprendizaje que estamos llevando a cabo para intentar seguir el ritmo a los avances tecnológicos es propio; somos autodidactas en buena parte sobre una serie de herramientas que nos condicionan la vida. ¿Se imaginan que aprendiéramos a conducir solos subiéndonos a un coche y probando en carretera dónde está el freno o el embrague, o que un médico sin haber recibido formación se pusiera a operar y a abrir al paciente sin conocimiento?

Eso es lo que nos ha pasado con el uso de internet y especialmente con las redes sociales entre las que incluyo Whatsapp. Desde las consejerías de educación no se han puesto en marcha planes contundentes que formen a profesores primero y éstos posteriormente a los alumnos. Los padres y las madres han aprendido después que sus hijos a manejarlas, y son ellos, los que tienen que hacer de educadores, los que reciben la información de los hijos o también aprendiendo solos. Y todos en general, porque no quiero acotarlo a grupos concretos, hemos ido aprendiendo sobre la marcha sin nadie que nos guie.

Y en ese aprendizaje propio nos hemos olvidado de que la urgencia de contestar a un tweet, de ver quién ha pinchado en un ‘me gusta’ de un post en Facebook o subido una foto nueva a Instagram, o de responder a un ‘¿Qué tal estás?’ en Whatsapp…  no es más que una urgencia ficticia que nos hemos creado y que está coartando nuestra libertad de no tener que estar siempre comunicados, recibiendo información de terceros o dando explicaciones de lo que hacemos o pensamos. Y lo que es peor, está influyendo negativamente en la calidad de nuestras conversaciones, en la comunicación realmente importante, la del 'cara a cara'. 

Espectadores de cine respondiendo mensajes durante la película y molestando al resto de asistentes, hombres y mujeres conduciendo carritos de bebés y mirando a la vez el teléfono, niños en los parques jugando mientras sus cuidadores están hablando por el Whatsapp, adolescentes saliendo del instituto (les invito a hacer la prueba en cualquier centro) mirando sus teléfonos embobados sin hablar con sus compañeros... hasta uno juraría que escucha menos alboroto cuando suena el timbre, sólo importa ir corriendo a ver qué novedades ha habido en las redes sociales mientras no estaban conectados, y quién dice instituto dice universidad.

Las normas, la obligación de saber casi a cada hora qué ha pasado y las limitaciones que nos hemos creado son tan absurdas que se pueden convertir en conflicto continuo. Si no respondes en pocas horas a un mensaje o lo lees y no puedes o no quieres contestar en ese momento, es que te pasa algo o que ya no te importa esa persona. Si un día decides dejarte el teléfono en casa o lo apagas por la noche, enseguida alguien te recordará que eres un poco insensato y que a ver si va a pasar algo a un familiar o a quien sea y no van a poder contactar contigo.  Si en unas pocas horas llamas varias veces y no obtienes respuesta al otro lado de la línea, empiezas a preocuparte por si ha pasado una desgracia, y cuando te dan respuesta y te dicen que no llevaban el teléfono encima lo acusas de descuidado.

No hablo de dejar de usar las redes sociales. Sería muy poco inteligente afirmar esto cuando dependo de ellas en mi profesión de publicitario, y además las considero muy útiles. Hablo de darle un uso proporcionado que no repercuta negativamente en nuestras relaciones personales, en un consumo de cultura (películas, teatro sin molestar a los actores con sonidos e iluminaciones del teléfono, lectura, museos sin selfies…) sin distracciones ni cortes, en las conversaciones cara a cara… Hablo de ‘declararle la guerra’ a los móviles y reducir nuestra dependencia tecnológica actual tan radical. Creo que ganaremos en salud mental y sobre todo en el tesoro más grande que tenemos y que a la vez es el que más tenemos olvidado y al que menos importancia damos: el TIEMPO. ¿Lo intentamos?

Comentarios:
Publica tu comentario:
 
Título: 
Comentario: 
   (límite 1.500 caracteres)
Nick: 
Contraseña: 
Introduzca el código que ve a continuación:
Imagen del código
 

Para garantizar el correcto funcionamiento de las secciones
de participación es necesario registrarse como usuario.
Para ello sólo tendrás que rellenar el siguiente formulario.


Enviando datos

Normas de uso:

Esta es la opinión de los lectores, de la que eladelantado.com no se hace responsable.

Este periódico se reserva el derecho de eliminar los comentarios que sean contrarios a las leyes españolas, que contengan insultos u ofensas contra otras personas y aquellos que sean considerados fuera de tema.

No está permitido incluir código HTML.

eladelantado.com agradece su participación y se reserva la opción de trasladar  o no las opiniones a la edición de papel.

Datos de registro:
 
Nick: 
Contraseña: 
Nombre: 
Teléfono: 
E-mail: 
Mostrar
e-mail: 
visible en la web
Web: 
Mostrar web:  visible en la web
Introduzca el código que ve a continuación:
Imagen del código
 
De conformidad con la Ley Orgánica 15/1999, de 13 de diciembre, de Protección de Datos de Carácter Personal, le informamos
que los datos pasarán a formar parte de un fichero confidencial automatizado y que no serán utilizados con ningún otro fin que el mero registro de usuarios.
Así mismo, se le reconoce, en todo momento, los derechos de acceso, rectificación y cancelación, mediante petición escrita dirigida a:
Webmaster, El Adelantado de Segovia, calle Morillo número 7, 40.002 Segovia
ó a través del correo electrónico: webmaster@eladelantado.com

Tus datos serán confidenciales y podrás mantener tu anonimato de cara a la Comunidad si así lo deseas. De esta forma, el nick o alias que elijas será el nombre que aparecerá como firma en tus comentarios y en los contenidos que envíes a través de Ciudadano @delantado.

Cuando hayas completado el formulario de registro recibirás en tu correo electrónico un mensaje de validación para activar tu cuenta, entrar a formar parte de la Comunidad y aprovecharte de sus ventajas.


     Contacto   |   Aviso Legal   |   RSS RSS
 |  © El Adelantado de Segovia 2017  |  Diseño: Globales Internet |  Asesoramiento 2.0: Iberzal.com |