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Viaje a Turquía, el origen de casi todo | por Eloy  García Polo
foto Allí empezamos el Neolítico cultivando el trigo y construyendo las primeras ciudades, Noé llegó al Monte Ararat y nos regaló el vino. Allí ardió Troya, pelearon hititas, persas, Alejandro Magno.., Allí nació la filosofía, la poesía y se extendió la democracia griega. De allí vinieron los primeros cristianos, que vivieron con los romanos y luego fueron bizantinos. Llegaron los otomanos y dominaron desde medio mundo desde Istanbul...Todos somos un poco turcos, porque por allí pasó casi todo lo que hoy llamamos Europa.
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sábado, 1 de noviembre de 2014

Hemos dejado el Gran Bazar para el último día. Día de compras, de despedida de las calles, del Bósforo y, sobre todo, del Puente de Gálata, al que  hemos cogido un cariño especial por su ambiente y porque es donde hemos comido mejores pescados, los más baratos y los más sabrosos con la gente más agradable.

El Gran Bazar parece un mundo aparte, pero hoy no nos sorprende demasiado porque ya hemos visto muchas calles y barrios llenas de tenderetes y mercaderías. Este gran mercado es como el escaparate de Estambul para los turistas. Más abajo, junto al Bazar Egipcio o de las Especias, hay un barrio del viejo Estambul, vivo y auténtico, todo lleno de tiendas y de gentes que parece que se han quedado dormidas  en el tiempo.

En realidad todo Estambul es un gran mercado y ése es el sentido de esta ciudad, puerta de entrada y salida de dos continentes durante miles de años. No está claro cuándo se creó el Gran Bazar. El edificio actual es de los otomanos pero se supone que anteriormente, con los bizantinos, ya había un gran mercado donde terminaban su recorrido las grandes caravanas de camellos, que venían de China, de Arabia o de África.

Hay que volver dos mil años atrás cuando los camelleros de la Ruta de la Seda finalizaban su viaje en Estambul, después de meses de penalidades. Un kilo de pimienta comprado en Siam ¿cuánto valdría dos meses  después en Samarcanda? ¿Y cuál sería su precio más tarde en Bagdag, luego en Siria … hasta terminar en Estambul?. Luego seguiría otro viaje hasta Roma o hasta Iberia. ¿Cuál sería su precio allí?. Nunca tenía precio. Valía lo que pudieran conseguir por ello. Así se entiende porqué en estas tierras tradicionales de mercaderes nunca hay precio fijo. Cada producto vale lo que pueden sacar por él, según el comprador, el lugar, el momento… El ritual del regateo es un recuerdo y un homenaje a la Ruta de la Seda y a todas esas gentes que se pasaban la vida trajinando con los objetos de lujo que empezaron a demandar los patricios romanos:  sedas, especias joyas, perfumes… todo lo que pesara poco y pudiera incrementar su precio en porcentajes que justificaran la inversión de tiempo y dinero.

Parece que Javier, en alguna reencarnación anterior, fue caravanero de estas Rutas porque es un gran dominador del regateo y es capaz de regatear hasta los buenos días.

Por esta razón comercial  empezó a existir Bizancio-Constantinopla-Estambul. Históricamente es la ciudad del comercio. Y el comercio es lo que hace avanzar la sociedad, porque trae intercambio de inventos, de costumbres, de productos, de comidas, de gentes, de ideas… Estambul fue la primera aldea global, donde se podían encontrar sedas de China, especias de la India, café del  del Yemen, oro de Mali… Eso era el comercio global. Mientras tanto en las aldeas de la vieja Castilla nos conformábamos con la matanza del marrano, el trigo y los nabos del campo, la lana de las ovejas … y poco más hemos necesitado desde los Vacceos hasta la llegada de los arrieros maragatos. Sólo nuestros reyes y nobles sabían de las sedas y de los brocados de otras tierras. Paradójicamente los lujos, los caprichos y las chulerías han hecho avanzar el comercio, la sociedad y la historia.

Hoy Turquía sigue siendo este espacio de cruce de caminos, de gentes, de religiones y civilizaciones. Sigue siendo Europa aunque no lo queramos reconocer. El peligro para la fortaleza de la Unión Europea no es un país como Turquía, con su riqueza de historia, de tierra y de gentes. El peligro para la Unión Europea más bien es, como siempre, Alemania.

viernes, 31 de octubre de 2014

Ya hemos dejado nuestro Fiat Linea que nos ha llevado  más de tres mil kilómetros por las carreteras de Turquía. Le   hemos cogido cariño porque se ha portado muy bien. Ni  siquiera se quejaba cuando cada mañana nos veía aparecer con las cuatro maletas y variadas mochilas. Hoy lo hemos cambiado por un autobús para volver a Estambul.

Queríamos volver por mar cruzando el Mar de Mármara, pero el tiempo nos ha frustrado el capricho. Había mala mar y el Ferry que esperábamos no ha salido. Nos hemos conformado con un pequeño trayecto que ha subido nuestro autobús a un Ferry.

Cuando hemos llegado Estambul nos parecía que habíamos vuelto a casa. Ya conocemos bastante de esta ciudad y, sobre todo, ya nos aclaramos de dónde estamos en cada momento, en Europa, en Asía, al otro lado del Cuerno de Oro…

Hacemos un alegre repaso de lo que hemos andado y vivido estos días. Hemos visto un país bastante parecido a España. Paisajes mediterráneos, con los mismos cultivos, los mismos árboles y hierbas. La arquitectura de pueblos y ciudades es igual que la nuestra, el ladrillo el cemento y el hormigón lo iguala todo, haciendo desaparecer las construcciones más típicas de un país. Los pueblos parecían cualquier pueblo de la meseta castellana. Sólo una diferencia llamaba la atención: las casas están arremolinadas en torno a un minarete, no en torno a un campanario. La gente es mucho más amable que en nuestra áspera Castilla. Así hay que reconocerlo.

Por otro lado, nuestra historia también se parece mucho. Esta tierra ha sido un cruce constante de pueblos, religiones y civilizaciones, como ha sido España. Los que ahora llamamos turcos fueron antes hititas, luego griegos, persas, romanos y bizantinos, Poco a poco se hicieron musulmanes y extendieron un imperio hasta Egipto, que pronto chocó con el Imperio de nuestro Felipe II. Ganamos en Lepanto y los otomanos se conformaron con todo el este del Mediterráneo. Todas las grandes culturas que han hecho Europa han estado aquí. Lo que hoy entendemos por Europa nació en la mente de estas gentes que vivían mirando al Mediterráneo y a sus estrellas. Así iniciaron las matemáticas, la astronomía, la historia, la filosofía, las bibliotecas… todo nació en la llamada Asia Menor, hoy la costa de Turquía.

Turquía hoy es mucho más que un montón de velos y de las salmodias llamando a la oración. Es el tópico, como el nuestro son los toros y el flamenco. Más allá de los tópicos empieza la realidad que es mucho más rica.

jueves, 30 de octubre de 2014

Gallipoli es una pequeña península entre dos mares que se cubrió de sangre en el comienzo de la I Guerra Mundial. Aquí murieron medio millón de soldados (la mitad por cada lado) y otro medio fueron evacuados heridos o enfermos. Murieron para nada, porque después de ocho meses de ofensiva, las tropas aliadas se retiraron sin haber logrado su propósito. Querían controlar el Estrecho de los Dardanelos (como hace 3000 años los troyanos) para tomar Estambul y abrir paso a los barcos rusos del Mar Negro.

Era un plan de Winston Churchill que supuso un descalabro total para las tropas aliadas, pero sobre todo para el ANZAC. Así se conocía a las tropas de Australia y Nueva Zelanda que se habían sumado a la guerra. Estos países acababan de independizarse, pero seguían  sintiéndose europeos aunque vivieran en los mares del sur. Pronto sumaron 30.000 voluntarios para hacerse presentes en Europa. Entraron en combate en el desembarco de Gallipoli y… allí está su cementerio y su monumento conmemorativo. Callados, mirando al mar. La película, del mismo nombre, de Mel Gibson traza la triste historia de aquellos meses. Sin embargo los australianos supieron hacer una lectura positiva. Cuando empezó la guerra, Australia estaba formada por seis colonias autónomas, pero cuando terminó era una nación unida por la sangre de los combatientes de Gallipoli. Australia hoy no sería igual sin Gallipoli. El 25 de abril, día en que se inició el desembarco en esta playa es el ANZAC Day, la fiesta nacional australiana.

Hemos hecho el recorrido con un grupo donde todos eran australianos, con dos neozelandeses y nosotros cuatro españoles. Aquí no hay turistas. Sólo vienen los interesados en el tema.  Hay 31 cementerios repartidos por toda la península, que no es más grande que El Carracillo. Hemos visitado algunos en un día desapacible de viento y lluvia otoñal. Parecía el color normal de un lugar así. El guía nos explicaba todos los detalles de la batalla y, cada vez más, nos parecía una guerra de Gila. Siempre estuvo correcto hablando sólo de estrategia militar. En la parte alta de la colina hemos visto las trincheras de ambos bandos, separadas por unos 30 metros. Así se mantuvieron durante meses. Los soldados de ambos bandos se intercambiaban chocolate, galletas y whisky. Lo mismo sucedía en  las trincheras de la ofensiva del norte de Francia. Cuando terminó la ofensiva se intercambiaron regalos y recuerdos. Por un lado había pastores de Anatolia y, por el otro, vaqueros del outback australiano. Así hacen las guerras las potencias económicas con los pobrecillos del mundo.

Toda la visita la hemos vivido como un canto al antimilitarismo, al pacifismo y a la locura de las guerras. Es la gran manipulación de las ilusiones juveniles en beneficio de los grandes manipuladores de políticas, de bolsas, de economías, de las  masas y de las conciencias. ¿Para qué sirven las guerras?, ¿A quién sirven las guerras?, ¿De quién se sirven las guerras? ¿Quiénes se alistan hoy en el ejército para seguir con las guerras?

He visto a los militares hacer proselitismo en el Instituto como si hablaran de una ONG.

Después de visitar Troya  y Gallipoli, que están una a cada lado de Los Dardanelos se saca la conclusión de que no hemos avanzado nada en miles de años. Nos matamos mejor y desde más lejos. Los motivos son los mismos y los que mueren también. Da igual que sean griegos  o australianos, Son la savia joven de cada sociedad, llenos de ideales que se manipulan fácilmente con vacías proclamas sobre la patria.

Hoy vemos que la III Guerra Mundial nos la están dando por entregas. Así han conseguido que estemos desinteresados por las salvajadas, los muertos, los desplazados… Los vendedores de los juguetes bélicos siguen trabajando sin que opongamos una  seria resistencia. Me viene a la cabeza la canción de Victor Manuel…”si estás dispuesto a hacer un buen corte de mangas / a quien te ordene atacar aquella playa”. Pero con la crisis volvemos a ver a los chicos haciendo cola en las listas del ejército.

miércoles, 29 de octubre de 2014

La mítica Troya es hoy un conjunto de veredas con piedras tiradas por aquí y por allá. Hay cimientos de paredes de casas, trozos  de murallas, rampas y cimientos de las puertas de la ciudad, trozos de columnas… No es un sitio bonito, por supuesto ¿quién dijo que los lugares míticos fueran bonitos? Hay que dejar volar la imaginación y dar un pequeño repaso a la historia que está bastante bien expuesta en los paneles in situ.

Hace ya casi  150 años que Schliemann encontró este lugar donde estuvo la Troya de Homero. El tema se fue complicado porque aparecieron nueve niveles de ciudad, es decir, nueve Troyas diferentes levantadas sobre este lugar. Desde el 3000 a. C. hasta la ciudad romana de nuestra era todos se empeñaron en seguir viviendo en esta colina. ¿Por qué? Desde aquí se controla todo el Estrecho de Los Dardanelos que daba acceso a Bizancio y a todo el Mar Negro, cuna de civilizaciones.

No se sabe cuál fue el motivo histórico de la Guerra de Troya. Es fácil suponer que fue una guerra por controlar el comercio y el paso del estrecho. Pero es más poético dejarnos seducir por la belleza de Elena y creer a Homero cuando escribe que era lógico que hubiera una guerra tan larga por una mujer tan bella. Al final sólo con la astucia del caballo consiguieron los griegos tomar y destruir la ciudad. Eso debió de ser en el nivel VII, en torno a 1200 a.C.

Sobre estas colinas hemos visto una pareja de ardillas recolectando bellotas para el invierno. Hay que pensar que estas encinas hunden sus raíces y se nutren de la sangre de tantos guerreros que a lo largo de la historia han muerto por defender estas piedras tiradas por el suelo. Las encinas son el símbolo de la vida en medio de esta soledad. En el panel de recepción al visitante hoy quieren reivindicar Troya como símbolo de paz, pero lo tienen difícil. Es un lugar donde durante tres mil años diferentes pueblos y culturas han estado peleándose. Han quemado, saqueado, destruido y matado como solo los hombres sabemos hacerlo. En esto sólo es superada por Jerusalém. Más bien es un símbolo de la estupidez humana, que siempre queremos revestirla con leyendas, mitos, mandatos divinos …para encubrir el ansia de poder, que es lo que más ha movido a los hombres. Parece que la testosterona es lo que más hace avanzar la historia, como dejó bien claro Brad Pitt.

Hoy estamos  al lado de Troya, en la ciudad de Canakkale, donde todo el mundo se está preparando para celebrar mañana el Día de la República. Nosotros, como españoles encontramos un poco extraño este fuerte sentimiento nacional. Pero Turquía es un país reciente y su fundador Ataturk es reconocido por todos como fundador de la República en 1923 y padre de la Turquía moderna. Situó a un país hundido y derrotado en la I Guerra Mundial en el mapa de la Europa moderna. Terminó con el país exótico y medieval de los otomanos y trajo un estado laico, con impulso a la educación, con alfabeto latino, con la igualdad de la mujer, con grandes reformas sociales y económicas que a largo plazo han dado sus frutos. Hoy el partido islamista en el poder trata de conjugar sus propuestas, de tinte fundamentalista, con el ideario laico de Ataturk, que sobrevive en la mayor parte de los turcos.

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Foto con el Caballo  real de la peli "Troya"

martes, 28 de octubre de 2014

Queríamos pasar por Pérgamo porque una vez  fue una gran ciudad del mundo antiguo. Hoy es una ciudad provinciana al margen de las rutas turísticas, llena de ruinas ruinosas y poco atractiva para el turista ávido de sensaciones fuertes. Encontramos cantinas llenas de hombres tomando té, mientras miraban la vida pasar. El domingo por la tarde era una ciudad totalmente adormecida. Hemos patentado el dicho “… más aburrido que uno de Pérgamo”.

Esperábamos algo más de esta ciudad y nos vamos simplemente con el recuerdo de la casa inolvidable donde estuvimos alojados . “Pensión Pérgamon”, como suena. Ees una casa de finales del XIX que se mantiene tal cual, con sus muebles, su decoración, los suelos, techos y el ambiente de las viejas casas de abuelas imaginarias. Camas con dosel, escaleras imposibles, suelos sonoros… todo del XIX, pero con un buen wifi y un infinito desayuno  de productos mediterráneos.

Recordaremos mejor Pérgamo por esta casa, que por ser la ciudad que dio nombre al pergamino, o por ser la patria de Galeno, padre de la medicina y primer médico científico. Hoy es también  tristemente reconocida por el Altar de Zeus, una gran obra con frisos y esculturas, que los alemanes se hicieron regalar por el sultán y que ahora exponen orgullosamente en Berlín.

Luego, nos encontramos con otra ciudad alegremente provinciana, Ayvalik. Tiene mar, puerto y un conjunto de calles empedradas que son una delicia histórica. Calles con tiendas de todo tipo, sin solución de continuidad, barberías, galerías de arte, ropa, comida, tabernas, mercerías, cacharrerías variadas. Es una riqueza de calles que ya ha desaparecido en España. Nuestras calles son cada vez más monótonas e iguales en todas partes, con las mismas tiendas y los mismos productos. Las grandes superficies y las franquicias han acabado con todo.

Hemos paseado horas por estas calles, porque aquí está nuestro hotel, con un encanto particular. No hay piedras, mezquitas, murallas o fortalezas para visitar, sólo estas calles tan alegres. Hoy ha sido día de descanso total, después de saturar la retina de belleza y de historia.

El folclore y la vida rural del campo y de los pastores de esta zona inspiró a un guitarrista italiano, Carlo Domeniconi, una pieza, la Koyunbaba, que por su dificultad y atractivo forma hoy parte del repertorio de los grandes guitarristas. Quiere recrear un ambiente entre místico y gozoso de la vida. Pongo el link de una versión muy especial de Pablo Villegas en el Bar Patillas de Burgos, rompiendo todos los protocolos y acercando la música seria a la gente de la calle. Es larga, tarda un tiempo en meterse en vereda, pero luego se acerca a la genialidad.

Frente a la ciudad hemos contemplado la isla de Lesbos. Habíamos  pensado embarcarnos, pero la experiencia de Rodas ya nos pareció suficiente y sólo hemos dejado volar nuestra imaginación  erótica en recuerdo de Safo. Fue la primera mujer que hizo poesía abiertamente desde su homosexualidad. Hoy, después de 2600 años, todavía esta actitud escandaliza en muchas sociedades. ¡Cuántas cosas nos quedan por aprender de los griegos de este lado del mar.

Se ha puesto ya la luna

Las Pléydes también.

Es medianoche, va pasando el tiempo

¡Y yo durmiendo sola!

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