El Adelantado de Segovia
Segovia, jueves 23-05-2013 h.

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Recortes de aguanís | por Ana Vázquez Aguado
foto El aguanís es un amago, un regate inesperado, un puedo pero no quiero. No lo voy a hacer. No ahora. No así. Lo voy a hacer ahora. Así. Es un engaño premeditado a última hora. Es un desarme a la obviedad; una intención disfrazada. El gol final es obligatorio; si no, no hay aguanís. Combinar recortes de tres pasiones como el deporte, la literatura o la música para decir algo sin decirlo o, quizás, decirlo de forma menos obvia, es mi oportunidad de uno contra uno, mi yo contra usted, mi intento de aguanís. Sólo hay una diferencia; si lo consigo, soy yo quien se marca el tanto. Usted quien cae en mis redes. ¿Jugamos?
Segovia necesita un Palacio de Congresos
1495 días
sin desdoblar y sin cerrar la variante de la capital
  Encuesta
La Gimnástica Segoviana disputará la fase de ascenso a Segunda B ¿le gustaría el regreso del equipo a esta categoría?
Sí.  No.  N.s./n.c.  
jueves, 16 de mayo de 2013

Siempre me ha gustado más ir a la compra que de compras. Sí, soy rara. Gastar dinero en ropa me gusta, pero el universo del carrito y del qué galletas me apetecen en este preciso momento me parece mucho más divertido que el de los probadores. Por eso durante el tiempo que estuve viviendo en Bruselas con mi padre, no hubo un solo día en el que le dejase ir solo al supermercado y pagar el precio injusto del jamón de york.
Entenderlo es sencillo aunque él no quisiese comprenderlo; pagar cerca de cuatro euros por cuatro lonchas de york es un robo. No es cuestión de dinero; es un asunto ético. Y eso me ocurre con el fútbol de Tercera. También con el de Primera. Por eso en los últimos seis años sólo he ido dos veces al Bernabéu y una al Calderón; a mí que no me quieran hacer creer que el precio medio y lógico de un minuto de fútbol serrano vale cincuenta céntimos. Y menos que la hora y media de fútbol de york sale a quince euros. Quince euros. 
En realidad, lo más insólito de todo esto es que el precio lo hayan determinado los socios y que ellos mismos se hayan impuesto pagar cinco; ¿no son 135 o 175 euros de abono suficientes para la cuarta categoría del fútbol nacional? Matemáticamente el fútbol es un error. Aunque no sé de qué nos sorprendemos; ya quedó constante nuestra categoría científica en otras ocasiones en las que se pudo hacer buena taquilla a un precio lógico y se optó por dar por hecho que el sueldo medio de la población es de directivo alto.
No entiendo que no se entienda que el calendario ha ofrecido la opción de convertir el último partido en un encuentro. Un encuentro con suspense. Un encuentro entre dos equipos de la provincia con opciones al play-off. Un encuentro entre amigos. Un encuentro entre segovianos seguidores de uno u otro club, pero conocidos al fin y al cabo. Un encuentro para disfrutar apoyando a la familia. No entiendo que no se haya comprendido.
Un precio de 7 euros animaría a mucha gente a subir a La Albuera el domingo; a gente a la que ni siquiera le gusta el fútbol y a quien podría llegar a entrarle así el gusanillo de la rutina de fin de semana. Pero esto es España. Esto es Segovia. Que suba quien pueda, no quien quiera y… ¡A jugar!

 
 
Y ahora, una recomendación musical para mañana... Ellos tocan en la Sala Beat. No se los pierdan!
 
viernes, 03 de mayo de 2013

Dicen que podemos ser imperdonablemente malas. Dicen que unidas, alcanzamos a erigirnos perversamente peores. Dicen que enfrentadas, llegamos a convertirnos en los monstruos que nunca fuimos. Dicen. Y aunque a veces no son del todo falsas estas mentiras, en otras ocasiones nos encargamos de demostrar que cuando la causa es buena, la lucha conjunta puede ser aún mejor.
Estoy enganchada a Twitter; no lo confieso, porque no hay cura para un vicio incurable. Es un secreto a voces. Hay gente realmente interesante sonriendo al pajarito, y ayer sucedió algo no sé si increíble, importante, curioso o simplemente precioso. De repente, y durante cerca de una hora y media, el mundo del fútbol sala femenino se volvió loco e implicó a cada uno de sus pequeños átomos hasta hacer estallar el universo de los 140 caracteres. La bandera, en forma de hashtag era #FSFmereceTV, o lo que es lo mismo, conseguir que este deporte tenga, al menos, sus cuarenta minutos de gloria en la tele. El día elegido para pedir esos instantes no es uno cualquiera; la fecha se llama 11 de mayo y se apellida Burela-Atlético de Madrid. El título de liga de División de Honor en juego. Casi nada.
Para los que jugamos a ambos lados de la cancha, en el de los medios y en el del fútbol sala femenino, el objetivo parece más que complicado; apostar por el futsal cuesta, y si es acabado en a, la historia sale aún más cara. Pero gracias a la iniciativa de salafemenino.com, gestionado por el segoviano Óscar Arcones, de hacer una fiesta cibernética de etiqueta, el sueño parece tocar con alguna letra más la realidad. Fue emocionante comprobar cómo, durante más de noventa minutos, el mundo del futsal español, hombres y mujeres, se unió para pedir que España entera tenga la oportunidad de disfrutar del lujo de ver los regates de Leti, los goles de Natalia Flores, Peque o Dany, la elegancia de Anita Luján o la calidad de Haydée.
Dicen que técnicamente somos más detallistas que ellos. Dicen que tenemos la capacidad de hacer dos cosas a la vez, pisar y pensar. Dicen que podemos jugar. Que sabemos jugar. Dicen. Pero dicen también que hay quien no cree si no ve. Pues veamos; porque el fútbol sala femenino merece ojos. Merece televisión.

 

jueves, 18 de abril de 2013

(Nota: Le he "robado" la foto a Kike Martín de su Twitter, espero que no le importe) 

Ahora que ha muerto el msn y sus indirectas en forma de asunto de estado, rescataré una que escribió alguien a quien quiero mucho y que sé, es buena recolectora de frases que a veces son fresas: “Lo imposible es el fantasma de los tímidos y el refugio de los cobardes”. Napoleón sabía de las palabras que masticaba.
Han pasado ya cerca de quince años desde que mágico Daniel y sus amigos marcaran una época, y mañana se reúnen para recordarnos al resto lo imposible que nos parecía que aquel equipo de chavales y retales pudiese cambiar la Historia del fútbol sala. Pero allí no había ni vergonzosos ni reprimidos, y aquellos jugadores destrozaron utopías. 
Luego llegaron unos años raros, pero desde hace aproximadamente un lustro, parece que la posibilidad de los imposibles vuelve a sentarse en las gradas del Perico. Cada nueva temporada el club pierde referencias y se reinventa, y en las últimas campañas la campana ha estado tan a punto de sonar, que ha activado campanillas que parecían rotas. Lo de este año ya parece el colmillo del colmo; a punto de morder… y con dos entrenadores que fueron de circunstancias al principio, y que ahora son circunstanciales. De causa, de modo y de cantidad.
Pero los chicos de Pepelu y David no son los únicos que tienen en sus pies –más que en sus manos- el insomnio del sueño. Con un presupuesto ridículo comparado a temporadas anteriores, la Segoviana sigue peleando, con el orgullo del nombre y la Historia, por lo que le ha pertenecido. Imposible parece que continúe luchando sin lo prometido en los bolsillos; y es que, por paradójico que parezca, correr a veces resulta más complicado de esa manera, sin peso en los pantalones.
Aunque si alguien está dando sentido a lo bonito de creer, esta temporada, esa es la plantilla del CD La Granja. Por eso la he dejado para el postre; porque su momento es el más dulce. En el deporte, a veces un grupo de amigos consigue lo que ni mil estrategias, y los Yiyo, Pluma, Adrián y compañía ya se estaban mereciendo el premio de soñar con un ascenso a Segunda B. Y es que a veces lo olvidamos, los imposibles también existen; son los que hoy nos hacen decirles que la fiesta empiece ya. O mejor, que continúe.
 
"Te cambio un sí por ese ya no puedo"
 
 
domingo, 14 de abril de 2013

Antes de ayer lloré. Me emocioné; ¿qué le voy a hacer si una es de lágrima sencilla y más cuando se lo ponen fácil? Además, el Juan Bravo hace poco menos de un año que me emociona más de lo debido. Estaba en mi derecho. Y en mi izquierdo; en el rabillo del ojo que miraba a cada uno de los invitados a los que el miércoles premió la Asociación de la Prensa Deportiva. Premiamos; porque una es periodista deportiva a mucha honra y con mucho gusto, pero sobre todo, con mucho mérito. Y no lo digo únicamente por mí.
Disculpen si creen que lo que voy a escribir no es una opinión sobre el deporte. Me defiendo de antemano y digo que los Alonsos, los Cristianos o los Contadores no serían alguien si ningún contador de historias supiera relatar sus hazañas.
El miércoles la Asociación premió, con tanto sigilo como cariño, a Antonio García Rivilla, alguien que ha dignificado a lo largo de los últimos cuarenta años una profesión que parece querer prejubilarse con él. Y no por falta de periodistas; porque a la que suscribe le sumaría nombres de la últimas generaciones segovianas como los de José Rodríguez (@jrodriguez_89) o un jovencito Jorge Sanz (@JorgeSanzCasi), que tienen tanto talento periodístico como pasión deportiva. O ¿cómo olvidar a Elena Gutiérrez? La profesión parece querer jubilarse por falta de lo que le sobra al deporte, ambición; ambición de quien edita un periódico, dirige una radio, sostiene un portal digital o produce un programa en la tele. ¿Para qué contratar a un periodista cuando hay tantos que lo harían gratis? Y así se quita del medio un medio. Y le parte un rayo a una emisora. Y se inunda un canal. Y todos desaparecen.
Entonces ocurre la evidencia, que es una dama discreta pero imponente, y un señor periodista como Javier de Andrés, al que hace poco le robaron el micrófono, se sube a un escenario y presenta una gala entretenida e informativa a partes iguales. Da una lección de periodismo sin intentarlo. Justifica con hechos las palabras en las que pide a los deportistas que exijan que quien les haga las preguntas no busque saber las respuestas, sino cómo llegar hasta ellas. El camino no es fácil; imaginen una maratón. Nosotros también hemos corrido nuestros kilómetros; como para que vayan otros y se cuelguen las medallas.

 
viernes, 22 de marzo de 2013

 

Hace algo más de diez años escuché por primera vez el ‘Superstition’ de Stevie Wonder y desde entonces no me importa en absoluto desafiar las leyes de superstición universal. Me gusta el número 13. Me cae bien. El pobre no es culpable certificado de males, y sin embargo, la gran mayoría de la población le acusa de agorero. De gafe. De aguafiestas. Y si de nombre lleva Martes, peor. Y si en la otra punta del mundo, Martes es Viernes, como hoy, más de lo mismo.
Pues ésta es mi columna número 13 de los viernes y pienso dedicársela a la suerte. Pensé en hablar de temas de siempre, de los pagos y los impagos, del dinero que cuesta ascender, pero no lo haré. Me aburre. Prefiero la honestidad de quien sabe lo que tiene y llega adonde puede. Por eso me duele ver al Cuéllar así. Por eso mi columna número 13, la de la buena suerte, es para ellos. Porque por alguna razón inexplicable, no están consiguiendo llegar adonde pueden; que es mucho más allá de tres empates y un único partido ganado por cortesía de un club de los otros, el Palencia, que se inventó hierba donde sólo había barro.
Si alguien hubiese pronosticado que el equipo que dirigen Félix y Jota estaría así con la llegada de la primavera, le habrían llamado loco. La temporada pasada los jugadores estaban enchufados a la electricidad que les patrocina, la plantilla demostraba ser muy superior a las rivales de su categoría, y estoy segura de que si de los tres ascendidos segovianos a Tercera se hubiese apostado por la permanencia de uno, habría sido la del Cuéllar.
Pero a veces el deporte es raro y su azar, más; o caprichoso, como se quiera. Y como sé, porque lo he vivido desde dentro de un vestuario, de la impotencia que se siente cuando se tiene la sensación del juego bien emitido y los resultados mal recibidos, quiero decir a los chicos que no se rindan. Que a veces, muchas, la justicia llega tarde y mal, y que aunque la salvación ya está perdida, todavía tienen puntos con los que curarse, al menos, el orgullo. Aún hay titulares que rescatar del futuro que hablen de resurrecciones inéditas. Existen muchas maneras de hacer Historia. Ojalá esta suerte en 13 Mayor, como una sonata, les acompañe de aquí al final.
 
 
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