El Adelantado de Segovia
Segovia, miércoles 18-10-2017 h.
El tiempo por Tutiempo.net
Estás en El Adelantado de Segovia :: Portada > Blogs > Postales Transandinas
usuario:  
contraseña:
registrar recordar contraseña

Postales Transandinas | por Rubén Fernández Juárez
foto Ser de La Granja y vivir en Santiago de Chile significa una revisión constante de la Teoría de la Relatividad. Gracias a los aviones y a Internet, los trecemil kilómetros que nos separan no son obstáculo para estar "relativamente" cerca. Se tarda 15 horas en visitar a tus padres, se tardan apenas 30 segundos en juntarse por messenger y alrededor de dos semanas en mandar o recibir un regalo.
Por otra parte, con un buen tiempo paseando el pasaporte por este hemisferio, es inevitable, estés donde estés, pensar que estás "aquí" y que en muchos momentos te gustaría estar "allí" aunque fuese para asegurarte de que todo va bien y que sigues teniendo un lugar en cualquier espacio con la sola excepción del olvido.
En fin, que desde aquí os voy a mandar unas postales.
La Guia de Segovia
Blogs
  BLOGS
Paseando comentarios
foto por Juan Carlos  Manrique Arribas
12/10/2017
El mejor sexto hombre
La ciudad sin murallas
foto por Jesús A  Marcos Carcedo
02/10/2017
Sobre violencia y democracia
Conexión Campo Grande
foto por Teresa  Sanz Nieto
25/08/2017
Los consejos de Mildred
Con “A” de aprender
foto por Alberto  Martín García
21/08/2017
La mejor portera del mundo.
      Ver más Blogs
  Encuesta
¿Cree usted que las autopistas AP-6 y AP-61 deben tener peajes gratuitos'
si  no  
  SMS
      Ver más
viernes, 14 de octubre de 2016

Hace cuatro años y medio que no escribo acá.

En este tiempo he trabajado siempre en la misma empresa, lo cual es un récord de permanencia en mi currículum. He desarrollado estrategias de comunicación para las principales marcas del mercado chileno, asistiendo a la transformación de los medios y potenciando su uso entre mis clientes.

La situación del mercado no es muy distinta a la que tenéis en España. Desmotivación por el presente y un respeto miedoso por el futuro. Vosotros sin presidente, y Chile esperando las elecciones del año que viene para que los empresarios liberen presupuestos si gana la derecha.

Mientras tanto, nosotros los publicistas, tratando de que compréis lo que no necesitáis, creando más miedo para vender seguros o medicinas, más envidia para que superéis en lujo y confort a vuestros vecinos, y tiñendo de Responsabilidad Social los intentos por ofrecer a nuestros clientes los proyectos de los que realmente trabajan por construir, por mejorar, por facilitar...

A nivel estético es muy entretenido. Pero no sé si por la edad, o por la evolución de pensamiento (para bien o para mal), o por las experiencias que uno va coleccionando, se siente una culpa pasiva difícilmente soportable.

Habéis oído hablar sobre el marketing de contenido? Sobre el márketing Social? Comprometido? Algo así como financiar proyectos sustentables,igualitarios, de inclusión, de comercio justo, ecológicos, educativos, fascinantes... con el dinero de las marcas. 

Por ejemplo crear alguna actividad de estas "fascinantes" en el Campo de Polo de La Granja -para darle uso...- para financiar ayuda a los haitianos con los que nos relacionamos desde aquel terremoto de 2010 y que han vuelto a sufrir el azote de un huracán. O crear una cooperativa de madres solteras o separadas que necesitan volver a trabajar. O vincular Tierra de Sabor a prácticas sustentables y de comercio justo. 

Da igual quien gobierne, alguien tiene que hacerlo.

miércoles, 29 de febrero de 2012

Traté de pellizcar la piel del río. Revoltosa y cambiante como mujer de treinta sin un ancla.

Como muchas verdades dolorosas, esta también me tuvo devastado unos años porque seguí intentándolo con el agua hasta el cuello, por cómo amaba al río, por cómo sus desplantes me azotaban la cara. El agua, fría.

Entonces miré al cielo. Tampoco pude alzarlo entre mis dedos. Inalcanzable entonces como hijo adolescente, como el cariño de un padre sin tiempo, como el aire.

Se me fue con el cielo otra pequeña parte de la vida, de esperanza.

¿Y aquella llama azul?

lunes, 6 de febrero de 2012

No recuerdo cuándo me trencé estas rastas transparentes. De hecho ni siquiera me gustan.

Se me salen las venas del brazo izquierdo, como si las raíces de mi árbol volaran hacia la copa de agua de un gran edificio.

Se fueron de casa a buscarse la vida. Apenas tenemos contacto.

Ah no. No son mías.

Por qué recuerdo ahora aquel papel mural de margaritas que envolvía el dormitorio de mi infancia? Esos baños helados en el río, los cuadernos de caligrafía, los abuelos...

Cuándo he dormido yo con camisón? Y este azul azafata?

Hace un día fluorescente sin polvo y sin olores de la tierra.

Recuerdo aquellas chicas de la universidad. Qué manera de fumar. Y de enseñar las piernas en la primera fila de la clase.

Hasta ahora no he pensado en moverme, pero no sabría dónde ir. No necesito visitar a nadie, prefiero que la vida me sorprenda.

Hay en el aire un eco húmedo y atrancado. Un ambiente flemático y chispeante que golpea las aletas de mi nariz.

Cuántas horas de oficina habré pasado esperando el momento de salir! Cuántos números tecleados sobre conceptos incontables.

Se me están secando los ojos.

Aquellas puestas de sol en el Pacífico, los abrazos...

Oh no... De nuevo ese pitido largo, eterno...

 

 

PUEDES VER MÁS TESTOS SOBRE "ABISMO" EN  www.lamarcha.cl  ;)

miércoles, 14 de diciembre de 2011
Perdone usted, señora. Disculpe la insistencia. Me persigue la vida, y tengo que cargar en otros hombros los caminos que no sé dónde van. La he visto tiritando en el balcón, regando con lejía sus macetas sin flores, tan falta de conciencia como de solyluna. Obviamente tan renga de colores, no le espera Venecia (la Accademia, Rialto…), ni un pequeño arco iris al salir a la calle. Ni un joven estudiante con las manos curiosas y las noches en flor. Olfateo sus años virados a sepia bajo la naftalina de su escudo acolchado. Ese secreto arcón de tardes apolilladas que esconde en el sillón frente a la tele. Su juventud inédita para coleccionistas. Su colchón de dormir, su empate a cero. Sus ojos esmaltados de Amarcord, rematados en trompas de murciélago, sus labios de Glenn Miller con sordina teñidos de Rodolfo Valentino, sus bucles alambrados en vinagre de choclo y abandonados a su suerte sobre su metro ochenta. Le regalo diciembre. Se lo regalo para que se pierda por sus calles en blanco, para que se encuentre una noche frente a un escaparate. Para que sus ojos reconozcan sus manos y las del dueño de sus escalofríos, y para que aprenda a llorar con los jirones de alma que le cuelgan del grifo de la ducha. Le regalo diciembre para que un profesor de mediana edad le salude en la cola del marisco, para que una turba de renacuajos le pida dinero, para que exhiba las joyas de la familia del brazo del vecino, camino del teatro. Se lo regalo porque yo cantaría a una mujer -solo a una-, los fuegos, los rocíos, los veranos, las risas, los abrazos, y no tengo más aristas, dobleces ni horizontes que invertir. Le regalo diciembre porque yo ya no lo puedo tener, y usted, al parecer, lo necesita.
miércoles, 30 de noviembre de 2011

[Podríamos decir que la inteligencia nos juega en contra (no recuerdo haber visto un animal indeciso o con remordimientos)

También podríamos decir que “Vida” es el alias de “Búsqueda del Equilibrio”. ]


Salvo honrosas excepciones, no me gusta poner nombre a los pájaros. Sufro mucho en otoño cuando sus uves bisagran el cielo huyendo del gris y del blanco, y en primavera apenas los reconozco cuando regresan pródigos y famélicos de sus long haul flights.

Tampoco soy de enjaular ideas o de poner puertas al campo. Más bien pinto de verde las paredes si no puedo mirar lejos, o doy la vuelta a mis guantes para leerme la suerte, aunque nunca he podido decirme nada que no supera previamente.

No puedo controlar todo. Esta corriente, por ejemplo. No me atreví a cruzar el río cuando brillaban los lomos de las piedras y ahora la espuma cabalga deslenguada, encrespando mis pestañas y haciéndome caer bajo las patas magenta de los unicornios.

Los rieles cicatrizan calientes y pesadísimos la pradera tranquila del presente. He tenido que convertirlos en meridianos y paralelos después de tropezarme y de esquivar sus gusanos y sus chinches. Ahora los riego con lágrimas de nada, con la única intención de parir nubes.

La miopía lánguida y aguamarina de los amaneceres costeros por ejemplo. La humedad en la piel y la respiración encharcada de quieros y ojalás. El desembarco ciego y nocturno del albatros, la ascensión de la Virgen del Carmen a escondidas…

A media altura donde hacen remolinos las libélulas, los enjambres de ruidos se atropellan contra el sopor metálico del bus y las chicharras. Un rebaño de nubes ya levita en silencio más arriba, perfilando sus velos contra el viento.

Entonces, improvisando en medio de esta crisis y ante la carestía de trompetas, soplo enérgico vigilando los cúmulos con el rabillo del ojo, acomodando en fardos mis pupilas, y dejando su ahora en movimiento como un padre tranquilo. Mis pulmones están en bancarrota.

Me queda nada más correr por las laderas como un niño detrás de su cometa. Como un desesperado soñador, con los brazos en alto hacia sus nubes, para emprender un vuelo raso, corto, un salto grande, un ay!, mientras ordeño a tientas las sábanas de Orión.

Después ya sé. Caer sobre los charcos al sol de mediodía, dar cuartel a un batallón de escalofríos, llorar sobre el asfalto y los peines de la tierra, abanicar corrientes vaporosas y esquivas…

SI QUIERES VER MÁS ESCRITOS E IMÁGENES ACERCA DEL EQUILIBRIO, ENTRA EN WWW.LAMARCHA.CL

Saludos desde Santiago.

Todos los artículos >>  
     Contacto   |   Aviso Legal   |   RSS RSS
 |  © El Adelantado de Segovia 2017  |  Diseño: Globales Internet |  Asesoramiento 2.0: Iberzal.com |